Síndrome del Niño Emperador, ¿Tú hijo es uno de ellos?
Estás en un lugar público o en casa y de pronto tu hijo quiere que le cumplas un capricho, tú no accedes y él comienza a dar gritos, brincos, pataletas, se tira al suelo e incluso quiere golpearte, tal vez no lo sepas, pero tienes a un hijo con síndrome del niño emperador, del tirano o del niño rey.
Este síndrome es un trastorno conductual del niño que se manifiesta en forma de chanteje, desafío y en algunos casos agresión a los padres, en donde los padres han perdido toda la autoridad hacia el menor y este comportamiento puede extenderse hacia otros adultos que rodean al niño.
Los psicólogos afirman que los niños deben esta conducta a la necesidad de sentirse seguros y en su mente creen que "entre más agresivo sea, más fuerte serán".
¿Qué caracteriza a estos niños?
Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que todo aquel que le rodee se los proporcione.
No toleran la incomodidad, incluso si esta es causada por la negación de lo que han pedido y comienzan con rabietas, insultos y ataques de ira.
Son centrados en sí mismos.
Carecen de empatía.
Piden hasta el extremo de la exigencia, cuando obtienen lo que quieren, hacen exigencias más fuertes.
Les cuesta trabajo sentir culpas o remordimientos por sus conductas.
Aunque se suele culpar a los padres por ser muy permisivos ante los caprichos de los hijos, influyen otros factores como desintegración familiar, nuevas parejas de los padres, etc.
¿Qué hacer si tu hijo tiene el Síndrome del Emperador?
Algunas pautas eficaces pueden ser las siguientes:
Establecer reglas claras y explicar las razones de esas reglas.
Ser coherentes. El padre y la madre deben tener la misma opinión respecto a un mismo problema.
Mostrarse firmes respecto a lo que el padre y la madre hayan decidido, de forma conjunta
No imponer un castigo que luego no se cumpla. No olvidemos que existen castigos negativos y positivos
Supervisar las actividades de los hijos.
Procurar gratificar en vez de castigar. De igual modo, si nuestro hijo ha hecho algo de forma adecuada es preciso el refuerzo positivo que, obviamente, no tiene porqué ser nada material
En el caso de los niños más caprichosos, se debe intentar hacer lo posible para mejorar nuestra relación con ellos.
Otorgar a los hijos responsabilidades acordes a su edad, como recoger la mesa o ponerla, sacar la basura, hacer la cama, sin importar el sexo.
No apartarles ni sobreprotegerles, ambas cosas podrían configurar un niño tirano.