"México titubeó ante ataques terroristas contra EU del 11-S": Jeffrey Davidow

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Milenio,  United States, New York, 

Ese 11 de septiembre, el embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, recién había llegado a desayunar a la casa de un empresario mexicano. Estaba preocupado, porque en las noticias de la mañana había escuchado que en Nueva York, a 4 mil kilómetros de distancia, un avión se había estrellado contra la Torre Norte del World Trade Center. Una tragedia espectacular, pero hasta ese momento, solo eso: accidental. 

"Pensaba en ese momento que era eso, un accidente", dice a casi 20 años de distancia. 

Pero luego vino el horror. Mientras se sentaba a la mesa con el empresario, Davidow vio en la televisión del desayunador el momento en el que el segundo avión (United Airlines 175) golpeó la Torre Sur. Eran las 9:00 de la mañana con tres minutos y casi de inmediato le ordenó a su equipo de seguridad llevarlo a toda velocidad a la embajada de Estados Unidos en México. 

En el trayecto en la camioneta blindada de la embajada, “me quedó claro que estábamos bajo ataque y mi preocupación era qué más iba a pasar”, cuenta a MILENIO. “No estaba preocupado de que algo pudiera pasar en México, pero como todos, creo que estaba en estado de shock y no tenía claro en mi mente lo que estaba pasando. Lo que era evidente es que se trataba de un ataque terrorista”. 

Casi a punto de cumplirse veinte años del ataque terrorista más espectacular de la historia, Davidow admite que ese 11 de septiembre cambió para siempre la relación entre México y Estados Unidos. 

Dejó a México fuera del radar de George W. Bush, mientras que los titubeos del entonces presidente Vicente Fox, y las declaraciones del canciller Jorge Castañeda no abonaron al terreno. En específico, relata el diplomático en el retiro, quedó la sensación de que el gobierno mexicano no quiso apoyar a Washington en su hora de mayor necesidad. 

“Fue una oportunidad histórica desperdiciada”, reflexiona el autor de "El Oso y el Puercoespín". 

P: ¿Qué pasa por su mente cuando llega a la embajada, poco después que se estrella el segundo avión en el World Trade Center? 

R: Cuando llegué, hablé con la prensa enfrente de pasada. Y también tuvo una reunión muy grande dentro de la embajada con los empleados. Mi mensaje fue que era el momento de ser fuertes y que teníamos que seguir haciendo nuestro trabajo. Le dije a los empleados que si se querían ir a su casa se podían ir a su casa, porque muchos estaban asustados. No recuerdo qué le dije a la prensa.

P: Dijo que se trataba de un acto de barbarie. 

R: Ah. No recordaba eso. 

P: ¿Qué sensación privaba al interior de la embajada? 

R: La gente estaba muy nerviosa, muy preocupada. Inmediatamente vimos que teníamos cientos de mexicanos que estaban esperando sus entrevistas para visas, así que cerramos el consulado y mandamos todos a casa. Y cuando hablé con mi gente les dije que estábamos en una situación muy difícil. Nos sentíamos muy sacudidos.

P: ¿Cuándo se entera de que el tercer avión impacta en el Pentágono? 

R: Me enteré al mismo tiempo que todos los demás porque estaba viendo la televisión. 

P: En medio de esta tormenta, ¿necesitó algún momento personal para recomponerse ante la magnitud de lo que estaba ocurriendo? 

R: Lo que sí sé es que en términos de mi reacción personal, yo estaba muy bien. No estaba nervioso hasta que empecé hablar con los empleados y ahí es en donde me ganó la emoción. Mientras hablaba con ellos me invadieron emociones como tristeza, enojo. Fue muy difícil, pero sentí que tenía una obligación hacia ellos para mantenerme fuerte. 

P: ¿Recibió, en este caos, alguna comunicación del Departamento de Estado? 

R: Estuvimos en contacto con gobiernos extranjeros, no tanto con México, aunque tenemos que recordar que una de las cosas que hizo el presidente (George W.) Bush fue detener todo el tráfico aéreo y había decenas de miles de estadunidenses atrapados en Europa, en Asia y en otros países. No podían regresar a Estados Unidos. En ese momento la mayor parte de nuestras preocupaciones estaban en Europa francamente y en el Medio Oriente. 

P: Por aquellos días, México y Estados Unidos arrancaban una nueva relación, con el inicio casi simultáneo de las presidencias de Vicente Fox y George W. Bush. ¿Qué cambió en la relación después de ese martes?

R: Había mucha emoción al principio de los gobiernos de ambos presidentes. Se sentía como un inicio fresco. El primer viaje internacional que hizo el presidente Bush fue a México, en abril, a Guanajuato, al rancho de Fox. Y fue en esa reunión en que ambos gobiernos acordaron crear un equipo de alto nivel para hablar de migración. 

Pero siento que la idea de que el 11 de septiembre detuvo esa gran negociación migratoria no es verdaderamente correcta. Ésa idea ya se había muerto antes del 11 de septiembre. En cualquier medida, creo que una vez que ocurrieron los ataques, la atención de Estados Unidos obviamente se movió a otros temas. El tema migratorio se volvió secundario. Ya no era una prioridad. 

P: Revisando estos últimos 20 años, ¿cuál diría usted que es el impacto más grande que tuvo el 11 de septiembre en la relación Estados Unidos-México? 

R: La guerra contra el terrorismo se volvió prácticamente el único tema. Otras cosas que tendrían que haber sido resueltas bilateralmente con México perdieron importancia. Y recuerdo la respuesta del gobierno mexicano a los ataques terroristas. Demostró, una vez más, la ambivalencia que México y los políticos mexicanos tienen respecto a la relaciones con Estados Unidos. Creo que hubo preocupación acerca de los ataques, o tristeza pero al mismo tiempo los mexicanos querían dejar en claro que no iban a convertirse en un aliado de Estados Unidos en la guerra de terrorismo. 

P: ¿Qué le llamó más la atención de esa reticencia mexicana a apoyar a Washington en su momento de necesidad? 

R: El 11 de septiembre, la prensa le preguntó a Jorge Castañeda qué iba a hacer México. Recuerdo que respondió que ese no era el momento para regatear el apoyo Estados Unidos. 

Pero entonces agregó una frase que estoy seguro no quiso decir, cuando le preguntaron si México contribuiría con tropas a una guerra: Estados Unidos, dijo, no nos ha preguntado y aún si lo hicieran no mandaríamos tropas. Cuando la prensa encontró esa información en Estados Unidos lo convirtió en: “México se niega a ayudar a Estados Unidos“. Eso generó mucha molestia en Washington. 

P: ¿Marcó esa reacción negativa en Washington el resto de ambas presidencias? 

R: Creo que si quedó marcada. Y luego, meses después, cuando Bush quería que la ONU aprobara una resolución permitiendo que Estados Unidos fuera a la guerra contra Irak (...) México estaba en el Consejo de Seguridad de la ONU en aquel momento y no apoyó la resolución que Estados Unidos quería. Eso causó aún más tensión. Pero creo que el efecto más grande fue que después del 11 de septiembre Estados Unidos dejó de enfocar su atención a México y empezó a dirigirla a otros temas. 

P: ¿Generó el 11 de septiembre una oportunidad perdida entre ambos países? 

R: Así lo creo. Muchas de las expectativas se perdieron. Después de los ataques de septiembre hubo menos interés y menos deseo de hacer algo sobre las oportunidades con respecto a México. Creo que es un caso de oportunidades perdidas. 

P: Y tristemente no hay hubieras en historia 

R: No los hay. 





Explosión en una mezquita chiíta de Afganistán causa decenas de muertos

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Reuters,  Afghanistan, Kabul, 

Suicidas atacaron una mezquita chiíta en la ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán, y mataron al menos a 35 personas, en la segunda semana consecutiva en que militantes bombardean las oraciones del viernes y dan muerte a decenas de fieles del credo minoritario.

El ataque del viernes en Kandahar no fue reivindicado de inmediato, pero el Estado Islámico se había atribuido uno similar perpetrado una semana antes, en el que murieron decenas de chiíes en la ciudad septentrional de Kunduz.

Sardar Mohammad Zaidi, imán de la mezquita, dijo que hubo cuatro atacantes, dos de los cuales se volaron en la entrada, lo que permitió a los otros dos acceder al interior, donde detonaron sus explosivos entre unos 3.000 fieles justo cuando terminaba la oración del viernes.

Un funcionario sanitario del hospital Mirwais de Kandahar dijo a Reuters que había confirmado 35 muertos y que estaban atendiendo a 68 heridos.

Los atentados han causado conmoción y terror entre los miembros de la minoría chiíta de Afganistán y ponen en duda la pretensión del movimiento talibán gobernante de haber restaurado la seguridad desde que tomó el control del país en agosto.

"Cuando llegué a la mezquita, vi heridos, cadáveres y gente que había caído encima", dijo Haji Sarwar Hazara, un contratista de construcción local que llegó poco después de la explosión.

El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, dijo que las fuerzas de seguridad habían recibido la orden de capturar a los autores y llevarlos ante la justicia en virtud de la ley islámica.

Los combatientes musulmanes suníes del Estado Islámico han atacado repetidamente a los chiíes en el pasado. 



Ataque con arco y flecha en Noruega parece ser un "acto terrorista": policía

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Reuters,  Norway, Oslo, Oslo, 

Un ataque con arco y flecha que dejó cinco muertos en una ciudad noruega parece haber sido un "acto terrorista", dijo la policía el jueves, un hecho que habría sido responsabilidad de un danés converso al Islam.

Los investigadores identificaron al sospechoso como Espen Andersen Braathen, un hombre de 37 años que vive en el municipio de Kongsberg, donde tuvieron lugar los ataques el miércoles por la noche.

Un abogado de la policía dijo a Reuters que Braathen había reconocido haber matado a las víctimas. Su abogado solo confirmó que Braathen estaba cooperando con la fuerza y dando una declaración detallada de los hechos.

La policía estaba preocupada por los signos de radicalización en el sospechoso antes de los ataques, llevados a cabo con arco y flechas y otras armas, dijo un oficial de alto rango.

Las banderas ondearon a media asta en Kongsberg después de la muerte de cuatro mujeres y un hombre, de entre 50 y 70 años. Otros tres, incluido un oficial de policía fuera de servicio, resultaron heridos.

El residente de Kongsberg Markus Kultima, de 23 años, que trabaja en una cervecería, fue testigo de partes del ataque.

"Vi a un hombre que caminaba con una flecha en la espalda", dijo Kultima a Reuters. Comentó que fue el oficial fuera de servicio quien le dijo que se dirigiera a casa.

"Tuve que caminar en la dirección de donde venía ese tipo", dijo Kultima.

Braathen está bajo custodia y se cree que actuó solo, dijo la policía. Un tribunal decidirá el viernes cuánto tiempo la policía puede mantenerlo bajo custodia.

"Los eventos en Kongsberg parecen ser un acto terrorista", dijo la policía en un comunicado, agregando que la investigación determinaría el motivo.

El jefe de la policía regional, Ole Bredrup Saeverud, dijo que el sospechoso se había convertido al Islam y que la fuerza había estado previamente en contacto con el hombre en relación con problemas relacionados con la radicalización.

"Había preocupación por su radicalización ... Se hizo un seguimiento de esos informes", dijo Saeverud sin dar más detalles.

El número de muertos fue el peor de cualquier ataque en Noruega desde 2011, cuando el ultraderechista Anders Behring Breivik mató a 77 personas, la mayoría de ellas adolescentes en un campamento juvenil.



Al menos 46 muertos tras ataque de suicida en una mezquita en Afganistán

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Reuters,  Afghanistan, Kabul, 

Un suicida con una bomba atacó el viernes una mezquita en la provincia nororiental afgana de Kunduz, en un hecho que dejó al menos 46 muertos y 140 heridos, informó la agencia de noticias estatal Bakhtar.

Imágenes de video mostraron cuerpos rodeados de escombros en el interior de la mezquita, utilizada por integrantes de la comunidad chií.

Ningún grupo reivindicó inmediatamente la autoría. La explosión se produjo tras varios atentados en las últimas semanas, incluido uno en una mezquita de Kabul, algunos de los cuales han sido reivindicados por los militantes musulmanes suníes del Estado Islámico.

Los atentados han puesto de manifiesto los problemas de seguridad de los talibanes, que tomaron el control del país en agosto y desde entonces han llevado a cabo operaciones contra células del Estado Islámico en Kabul.

"Esta tarde ha tenido lugar una explosión en una mezquita de nuestros compatriotas chiíes (...) como resultado de la cual varios de nuestros compatriotas han muerto o resultado heridos", dijo el portavoz talibán Zabihullah Mujahid en Twitter.

La agencia de noticias Bakhtar, dirigida por el Ministerio de Información, dijo que 46 personas murieron y 143 resultaron heridas en la explosión. 



Qué dice el documento recién desclasificado sobre los ataques del 9-11

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

En el vigésimo aniversario del atentado más mortífero en suelo estadounidense, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) publicó un documento que analiza las posibles conexiones entre varios ciudadanos sauditas en Estados Unidos y dos de los atacantes del 11 de septiembre de 2001.

Los familiares de las víctimas de los ataques de las Torres Gemelas llevaban años solicitando la divulgación de estos archivos clasificados, argumentando que los funcionarios sauditas habrían tenido conocimiento previo del atentado pero que no intentaron detenerlo.

Sin embargo, el documento —el primero de varios que se espera que sean hechos públicos— no proporciona ninguna evidencia de que el gobierno saudita hubiera estado vinculado o tuviera conocimiento del complot contra las Torres Gemelas.

Antes de la desclasificación, la embajada saudita en Washington se mostró a favor de que los archivos se sacaran a la luz, y una vez más negó cualquier vínculo entre su país y los secuestradores, señalando que tales afirmaciones son "falsas y maliciosas".

¿Qué dice el documento?

El documento del FBI de 16 páginas se basa en entrevistas con una fuente cuya identidad está clasificada (nombrada como PII) y describe los contactos entre varios ciudadanos sauditas y dos de los secuestradores, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Midhar.

Ambos se hicieron pasar por estudiantes para ingresar a Estados Unidos en el año 2000.

El memorando del FBI dice que luego recibieron un apoyo logístico significativo de Omar al-Bayoumi, quien, según testigos, era un visitante frecuente del Consulado de Arabia Saudita en Los Ángeles a pesar de que su estatus oficial en ese momento era el de estudiante.

Según la fuente del FBI, Bayoumi tenía "un estatus muy alto" en el consulado.

"La asistencia de Bayoumi a Hamzi y Midhar incluyó traducción, viajes, alojamiento y financiación", dice el documento.

Por otra parte, el archivo del FBI también asegura que hubo vínculos entre los dos secuestradores y Fahad al-Thumairy, un imán (líder musulmán) de la mezquita del rey Fahad en Los Ángeles, a quien las fuentes citadas describen como "de creencias extremistas".

Tanto Bayoumi como Thumairy abandonaron Estados Unidos semanas antes de los ataques del 11 de septiembre, según la agencia de noticias AP.

La agencia también citó a Jim Kreindler, un abogado de los familiares de las víctimas del 11 de septiembre, diciendo que el documento publicado "valida los argumentos que presentados en el litigio sobre la responsabilidad del gobierno saudí en los ataques del 11 de septiembre".

El mes pasado, una demanda iniciada por familiares llevó a que varios altos exfuncionarios sauditas fueran interrogados bajo juramento.

Las familias de algunas víctimas llevaban tiempo presionando al presidente Joe Biden para que desclasificara los documentos.

Las administraciones precedentes, las de George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump,se negaron a desclasificar los documentos, citando como argumento la seguridad nacional.

Pero el actual presidente Joe Biden ordenó la semana pasada una revisión de los documentos y les pidió a los funcionarios que publicaran lo que pudieran durante los próximos seis meses.

Durante mucho tiempo se ha especulado sobre vínculos oficiales sauditas con el atentado, dado el número de ciudadanos de ese país involucrados y los antecedentes del líder de al Qaeda, Osama bin Laden.

El líder de al Qaeda, Osama Bin Laden.

Estados Unidos y Arabia Saudita han sido aliados durante mucho tiempo, aunque a veces la relación ha sido compleja.

El anterior presidente estadounidense, Donald Trump, fortaleció los lazos entre su país y la monarquía absoluta.

Pero Biden calificó a Arabia Saudita de "paria" después de que en febrero de este año un informe de inteligencia de Estados Unidos implica al príncipe heredero, Mohammed bin Salman, en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, ocurrido en 2018. Bin Salman niega haber ordenado el asesinato, que tuvo lugar en el consulado saudita en Estambul.

El corresponsal de seguridad de la BBC, Frank Gardner, afirma que desde entonces Biden ha suavizado su postura hacia el que es el hombre más poderoso de Arabia Saudita, reflejando la importancia de la alianza entre ambos países.



Joe Biden conmemora el aniversario del 11 de septiembre con homenajes

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Reuters,  United States, New York, 

El presidente Joe Biden conmemorará el sábado el aniversario número 20 de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos visitando cada uno de los sitios donde los aviones secuestrados se estrellaron en el 2001, buscando honrar a las víctimas del devastador asalto.

Biden comenzó el día en Nueva York, donde asistió a una ceremonia en el sitio donde una vez estuvieron las torres gemelas del World Trade Center antes de que los aviones se estrellaran contra los edificios.

Biden junto a los expresidentes Bill Clinton y Barack Obama y la multitud mantuvieron un momento de silencio a las 8:46 para marcar la hora en que chocó el primer avión.

Biden viajará el sábado a Shanksville, Pensilvania, donde el vuelo 93 de United se estrelló en un campo después de que los pasajeros superaran a los secuestradores y evitaran que otro objetivo fuera alcanzado.

Finalmente el mandatario regresará a la zona de Washington para visitar el Pentágono, el símbolo del poderío militar estadounidense que fue atravesado por otro de los aviones que se utilizaron como misiles ese día.

El aniversario llega poco después del final de la guerra liderada por Estados Unidos en Afganistán, lanzada hace unos 20 años para erradicar a Al Qaeda, que llevó a cabo los ataques del 11 de septiembre.

La retirada que ordenó Biden de las tropas estadounidenses en agosto, meses después de la fecha límite establecida por su predecesor republicano, Donald Trump, y la rápida caída resultante del país ante los talibanes ha generado críticas de miembros de ambos partidos políticos.

No está programado que Biden haga comentarios en ninguno de los sitios, pero lanzó un video el viernes para expresar sus condolencias a los seres queridos de las víctimas y resaltar la unidad nacional que resultó, al menos inicialmente, después del 11 de septiembre.

"Es tan difícil. Ya sea el primer año o el 20, los niños han crecido sin padres y los padres han sufrido sin hijos", dijo Biden.

El presidente destacó el heroísmo que se vio en los días posteriores a los atentados.

"También vimos algo demasiado raro: un verdadero sentido de unidad nacional", dijo Biden.

Biden, un demócrata, se comprometió a construir esa unidad después de que asumió el cargo a principios de este año, pero el país sigue profundamente dividido políticamente.

Los presidentes estadounidenses a menudo viajan a uno de los tres sitios de ataque en el aniversario del 11 de septiembre, pero es inusual ir a los tres el mismo día.

"El presidente sintió que era importante visitar cada uno de estos tres sitios para conmemorar las vidas perdidas, los sacrificios hechos en un día que ha impactado a millones de personas en todo el país, pero ciertamente a muchas personas en esas comunidades", dijo el viernes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

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