Le roció solvente y aceite para prenderle fuego, por defender a una viejita

La familia del agresor amenaza a su hija de 15 años

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El Universal,  Mexico, Querétaro de Arteaga, Querétaro, 

El pasado sábado 4 de septiembre a una mujer le prendieron fuego cuando intentó detener la agresión de un sujeto contra una adulta mayor. A la fecha, Olivia Sánchez, la afectada, permanece hospitalizada con quemaduras de segundo y tercer grado en la mayor parte de su cuerpo, mientras que el agresor permanece prófugo.

Paulina Sánchez, familiar de Olivia, denunció que la hija de 15 años, de la mujer agredida, ha recibido amenazas por parte de los parientes del agresor, identificado como Antonio “G”

Paulina Sánchez narró que Olivia, acompañada de su hijo de 10 años, regresaba a su casa, en La Cañada, cuando vio que un hombre golpeaba a una adulta mayor, por lo que defendió a la mujer; sin embargo, el agresor le roció solvente y aceite para luego prenderle fuego.

La familiar de la víctima precisó que Olivia, de 46 años de edad, tiene quemaduras en toda la parte derecha de su cuerpo. Añadió que ya fue sacada de “código rojo”, para pasar a “código amarillo”; su estado de salud es grave, pero estable.

Olivia es madre soltera de cuatro hijos, es una mujer analfabeta de escasos recursos, dedicada a trabajos esporádicos, explicó la familiar.

En tanto, en la Fiscalía General del Estado [FGE] le comentó a la familiar de Olivia que el caso se trató como homicidio, pero le recomendaron quitar la denuncia para que pueda ser abordada como feminicidio.

Actualmente Olivia se encuentra internada en el Hospital General de la ciudad, presenta quemaduras en el rostro, pecho y oído.

Paulina Sánchez explicó que ya se presentó la denuncia correspondiente, con la carpeta de investigación 2680023; sin embargo el agresor huyó.

A través de sus redes sociales, la Fiscalía informó que fueron dos y no una las mujeres quemadas por el sujeto sospechoso.

“El imputado, quien se encuentra plenamente identificado, peleaba con un familiar. Las dos mujeres y más integrantes de la familia, intentaron disuadir el enfrentamiento, cuando el agresor utilizó aceite caliente y una botella con solvente, provocando las quemaduras”, dijo.





Olivia, mujer quemada con aceite y ácido, quiere que su agresor vea como la dejó

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Olivia Ibarra Sánchez, mujer a la que un hombre le prendió fuego en el rostro y las extremidades al defender a una adulta mayor que era golpeada, dice que teme por su integridad. Además, debe enfrentar la falta de recursos para comprar los medicamentos que le recetaron para seguir con su tratamiento.

Olivia ocupa una pequeña habitación, en un lugar que desea permanezca desconocido, por su seguridad y la de sus familiares. Está acostada. La cubre una cobija roja. Sus muñecas están vendadas. Su oreja derecha fue reconstruida por los médicos. No se mueve, sólo platica. Lo que quiere es que se conozca su historia, quiere justicia.

Su rostro es flanqueado por un cabello rojizo, luce algunas canas en la frente. El cuarto permanece en penumbras. Las luces se encienden sólo por unos minutos, para no lastimar los ojos de Olivia, quien narra con voz débil y pausada lo ocurrido el 4 de septiembre.

“Ese día venía de trabajar a las cinco de la tarde. Llegué a mi casa y empezaron a gritar. Ya estaban peleándose. Les dije ‘ya párenle, dejen de pegarle a esa señora, ya está grande de edad, no se puede defender’. No quisieron y aventaron el aceite del sartén, me cayó a mí, a una de mis cuñadas y a una de sus hijas en sus pies.

“En eso el muchacho drogado, traía su bote con el que se drogaba y me lo aventó en la cara. No me dí cuenta cómo lo encendió o qué pasó. No me acuerdo de nada. Me echaron mucha agua y salí corriendo. Mi niño gritaba ‘ya quemaste a mi mamá’... hasta ahí me acuerdo”, comenta la mujer.

Luego, dice, recuerda que estaba sentada en la calle, mientras su hijo la quería tapar porque estaba muy quemada. Estaba esperando una ambulancia, pero tardaba en llegar. El dolor que sentía era mucho. La ayuda médica tardó en hacerse presente y cuando lo hizo atendió primero a la otra mujer quemada. La otra mujer, señala Olivia, es la hermana del agresor, pero en su caso fue dada de alta rápidamente, pues sus quemaduras no eran tan severas.

Dice que cuando llegó al hospital le pusieron una inyección y perdió el conocimiento. Despertó al otro día en una habitación oscura. Un doctor le preguntó si ya se tranquilizaría.

Olivia asegura que no es la primera ocasión que tiene conflictos con el agresor, pues cada ocho días hay riñas entre los miembros de esa familia. En su casa hay sólo mujeres, su esposo murió hace dos años.

Su hijo menor, de 10 años de edad, está con una de sus tías. Sus otros hijos ya están casados y pronto la visitarán. Su hija no ha podido ir a verla porque está embarazada.

Tras ser dada de alta, Olivia dice que debe seguir un tratamiento con diferentes pomadas que debe aplicarse en la piel. Sin embargo, el problema es comprarlas, pues son costosas y ni ella ni su familia pueden adquirirlas. Hasta el momento, el único apoyo que ha tenido es de su familia. Ninguna organización se ha acercado para brindarle acompañamiento o apoyarla con sus medicamentos y gastos.

Empleada en una tortillería, Olivia menciona que su jefe está enterado de su situación y de su estado de salud.

“Le tengo que echar ganas para salir adelante. Le he dicho a mi hijo que le voy a echar ganas. Mis otros hijos ya están casados, pero tengo todavía uno que tengo que sacar adelante y quiero un buen camino para él, no como los tíos”, precisa.

Los médicos no le han dicho en cuánto tiempo se recuperará, pero ella quiere que sea pronto, quiere regresar con su hijo, volver a trabajar, recuperar su vida, aunque no será igual.

Olivia dice que tiene una sensación en el pecho, un sentimiento, pero no sabe porqué. Lo relaciona con que su hermano está enfermo y no ha podido visitarlo. Dice que el día que fue atacada pensaba visitarlo, pero no pudo ir y no le han dicho cómo se encuentra, pero tiene “una sensación muy fea”.

Precisa que quiere que se conozca su caso, que se vea su rostro con las heridas, con las lesiones con las cuales tendrá que vivir el resto de su vida. Quiere también que el agresor y su familia vean las consecuencias del ataque, para que no se lo haga a nadie más, para que ninguna otra mujer o persona vuelva a padecer este suplicio.

Gasas, jabón quirúrgico, vendas, pomadas para las quemaduras, así como otros medicamentos para el dolor, son necesarios para Olivia en este momento.

Isaura Ibarra Sánchez, hermana de Olivia pide justicia. La agresión a su consanguínea cambió a la familia.

“Yo, como familiar, pido justicia. Nos llevamos esta sorpresa. Nadie en la familia había pasado antes por esto, y ahorita que lo estoy viviendo sí es difícil para nosotros. Pido justicia y pido ayuda para las medicinas de mi hermana para que pueda salir adelante”, afirma.

Isaura recuerda que Olivia, hasta antes de la agresión era una mujer luchona, alegre. “Luego a veces tenía pleitos con sus cuñadas. Pero siempre ha sido bien trabajadora. A ella no se le dificulta nada sacar a sus hijos adelante. Es lo que pido, que sea la misma de antes, pues ahora está muy delicada de salud. Ahorita me la dieron de alta en el hospital, pero me dijeron que está delicada de salud. Las quemaduras son muy profundas”.

También pide a las autoridades una orden de restricción para el atacante, pues tienen miedo de una nueva agresión.

Olivia e Isaura se quedan en la pequeña habitación. Piden que se apague la luz al salir. Las dos hermanas y una joven, también familiar, se quedan en la oscuridad. Olivia ha tenido que reingresar al hospital, pero ahora es para tratar las heridas de las quemaduras, para evitar que haya alguna infección.



''No esperaba salir sin él'': Muere menor tras visita al dentista

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Multimedios,  Ciudad de México, Mexico, 

Lo que parecía una "inofensiva" visita al dentista, terminó en tragedia para una familia que perdió a su hijo de 3 años, luego de que el menor muriera tras una reacción alérgica al tratamiento.

Abiel Valenzuela Zapata, de 3 años de edad, acudió al dentista para curar una dolorsa infección en las encias, en la cual se requería retirar algunos de sus dientes. Ante esto, y después de varias opiniones, la familia acudió a Tiny Teeth Pediatrics Dentistry, sin embargo, nada salió como lo esperado.

Reportes policiales indican que luego de recibir la primera inyección el menor de edad lloró por unos largos minutos, por lo que debió ser calmado por su progenitora, Nancy Valenzuela.

Durante el procedimiento, mientras el profesional trabajaba con la mandíbula inferior, el pulso del menor comenzó a bajar y la mejilla se hinchó de forma excesiva.

Ante esto, el odontólogo procedió a realzarse reanimación cardiopulmonar, pero su estado de salud empeoró y tuvo que se trasladado hasta un centro hospitalario, donde falleció al cabo de unas horas.

''No esperábamos salir de allí sin un hijo. Como madre, sientes que le fallaste porque no hiciste nada para protegerlo'', comentó Nancy Valenzuela, madre del menor.

“Se cree que el niño tuvo una reacción inesperada a la medicina proporcionada durante el curso de sus procedimientos dentales”, indicó Trevor Macy, portavoz de la policía de Wichita.

Por su parte, la familia señaló iniciará proceso legal contra el consultorio, acusando fallas en los protocolos. Sin embargo, desde el lugar aseguraron que las sustancias para sedar están en regla y son utilizadas en decenas de niños a diario, añadiendo que una posible alergia debió haber sido advertida de antemano por la madre.



VIDEO: Queman rostro de turista con bebida flameante en Cancún

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Milenio,  Mexico, Quintana Roo, Cancún, 

Una turista de Baltimore, Estados Unidos, resultó con quemaduras de segundo y tercer grado tras un accidente con cocteles flameados en el bar Las de Guanatos, ubicado en la Plaza de Toros en Cancún.

 Los hechos ocurrieron el 4 de abril, pero hasta hace unos días la mujer hizo la denuncia en redes sociales; además de advertir que “emprenderá acciones legales contra el establecimiento”. 

El accidente ocurrió alrededor de las 22:00 horas cuando, en compañía de otros amigas y amigos, fue alcanzada por el fuego producido cuando el barman manipulaba las bebidas.

 "Esto fue en Las de Guanatos en Cancún, México. Solo he compartido mi publicación durante menos de una hora y han eliminado la información y contenido de su página.

 Ayúdenme, por favor, a hacer que esto se vuelva viral. Quiero la atención de los medios. Quiero justicia por lo que estas personas me hicieron," público Marissa Daniel.

 La estadunidense compartió un video de 45 segundos donde se aprecia el momento del incidente, cuando su rostro se cubre por las llamas.

 "He sufrido quemaduras de segundo grado en todo el lado izquierdo de la cara, el brazo izquierdo y la oreja izquierda.

 Incluso perdí parte de mi cabello. El personal reaccionó muy mal a la situación. No me ofrecieron ayuda ni asistencia; simplemente me miró sin palabras", publicó en su cuenta de Facebook. 

La turista visitó Cancún durante la temporada del Spring Break y afirmó que buscará justicia para que este hecho no ocurra con otros visitantes.

 “Este trágico evento nunca debió haber ocurrido y podría haberse evitado fácilmente si estas personas no hubieran sido tan descuidadas con sus acciones.

 Rezo para que esto no le pase a nadie más aquí". 

Las autoridades locales y los representantes del establecimiento no se han pronunciado sobre estos hechos.



TRAGEDIA EN EL VALLE: MUERE PEQUEÑA DE UN AÑO Y MEDIO EN ACCIDENTE

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Cadena Noticias,  Baja California, Mexico, 

Una trágica volcadura se registró la tarde de ayer en la carretera que conduce a Ciudad. Morelos la cual dejó un saldo de una pequeña de año y medio muerta, así como 6 lesionados que viajaban en el mismo vehículo.

La familia se dirigía a pasar el sábado de gloria en un pozo del Valle de Mexicali y viajaban en un Saturn 2003 quién era conducido por Raúl, quien perdió el control del volante ocasionando que el auto se saliera de la carretera y volcara. Con la ayuda de un automovilista la niña fue llevada a recibir atención médica a la clínica del IMSS de Ciudad Morelos donde minutos más tarde falleció.

Foto e información: FB Radiopatrulla



No lo detuvieron porque ''quemar con agua caliente no es delito''

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Es una tarde de octubre de 2019 en algún lugar de la Montaña de Guerrero. Juan cierra la puerta y las ventanas del cuarto. Se dirige a la cocina, abre los quemadores de la estufa y se para en medio de la habitación. Juega con las manos un encendedor. El gas comienza a flotar en el aire.

Enfrente de Juan está Xóchitl, su pareja, está paralizada escuchando las palabras que él le suelta: “No voy a dejar que estés con alguien más”, le advierte.

Antes de esta escena, Juan le arrojó un espejo y después la golpeó.

Al final, Juan desiste: cierra los quemadores de la estufa y abre la puerta y las ventanas. Esa vez, Xóchitl sintió mucho miedo, toda la noche no pudo cerrar los ojos, se mantuvo en alerta. 

Al otro día salió huyendo. Huyó a un lugar lejano de la Montaña, a la que regresó cinco meses después para parir.

Esta no fue la última agresión, tras un año de estar separados, Juan la quemó con agua caliente.

EL ATAQUE

Era 23 de octubre de 2020, yo estaba dormida con mi niño. Vino porque había roto el cargador del celular de mi hermano. Me dijo que me iba a venir a dejar el dinero. Eso fue a las 10 de la mañana. Llegó, entró hasta el cuarto porque no estaban mis papás. No trajo el dinero, me dijo que en la tarde.

Regresó como a las 3. Otra vez subió al cuarto. Nos invitó unas sopas Maruchan. Le dijo a mi hermana que fuera a comprarlas. Ella fue. Bajé al niño y puse agua a calentar para bañarlo. Mi hermana puso agua para las sopas.

Estábamos sentados, viendo la tele. El agua estaba caliente. Me paré y les dije que me iba a apurar a lavar los trastes y bañar al niño. Me siguió al lavadero. Se sentó a un costado, seguía comiendo sopa. Se acomodó y me preguntó qué si me conecto al feis en la noche. Yo le dije que aparecía como conectada porque tenía datos.

“A lo mejor platicas con alguien”, me dijo. Yo pensé: ya va a comenzar. Le pedí a mi hermana que se acercara. Llegó con el niño. Entonces le pedí que lo dejara en la andadera y que me trajera el agua para bañarlo. La trajo y la dejó ahí al lado, enfrente de él. Yo seguí lavando los trastes, cuando escuché que mi hermana gritó: “¡Nooo! ¡Es agua caliente!”. 

Yo estaba de espalda, sólo alcé mi brazo, me la quería echar en la cara, me protegí, pero me cayó en todo el brazo, la espalda y el pecho. Me toque el pecho y sentía cómo se me levantaba la piel, ahora tengo la marca de mi mano en el pecho. Fueron quemaduras de segundo grado.

Se fue corriendo, mi hermana lo alcanzó agarrar de su cabello, lo aventó a la puerta, pero se le escapó. Mi hermana pidió ayuda, unas vecinas me llevaron en su carro a una clínica particular. En la clínica me preguntaron por qué me quemaron, yo sólo les dije que no sabía.

Sentía que todo mi cuerpo temblaba.

LA VIOLENCIA

En 2020 en México 97 mil 778 mujeres sufrieron un tipo de violencia que va desde el feminicidio, pasando por el secuestro, la trata, la violación hasta llegar a las lesiones, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

De esas casi 100 mil agresiones, 57 mil 495 fueron lesiones dolosas, es decir: un hombre —regularmente su pareja— las agredió con la intención de lastimarlas. El promedio es aterrador: 157.5 mujeres sufren lesiones dolosas al día. En Guerrero se reportaron mil 132, una de ellas, es la historia de Xóchitl.

La Secretaría de Gobernación ha declarado dos Alertas de Género en Guerrero, una por violencia feminicida y otra por agravio comparado.

La Montaña es una de las regiones donde se preservan tradiciones que atentan contra las mujeres, como los matrimonios forzados, la explotación laboral y la asignación de un rol social que se reduce al cuidado de los hijos y el hogar. 

Es dónde es más difícil que logren justicia. El Centro de Defensa de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, ha documentado que para los 19 municipios de la región sólo hay un Ministerio Público (MP) especializado para atender la violencia sexual y de género que no cuenta con médicas legistas, psicólogas, ni peritas intérpretes.

“Por eso la gran mayoría de mujeres prefieren no denunciar y si lo hacen, asumen que sus casos queden impunes”, señala el Centro Tlachinollan.

LA HISTORIA

Apenas tenían unas horas de conocerse y Juan le pidió a Xóchitl que fuera su novia. Fue en un baile del pueblo; ella tenía 17 años, él 15.

Xóchitl lo rechazó, no lo conocía, además estaba interesada en otro joven.

Juan nunca perdió el interés, un año después se volvió a acercar a Xóchitl. Esta vez fue más sutil hasta que aceptó ser su novia. Fue un noviazgo fugaz. Duró unos meses: la celaba por todo.

Xóchitl terminó la relación. Se dedicó a sus estudios, concluyó la preparatoria y después convenció a sus padres y a su hermano mayor para que la apoyaran para estudiar odontología en una universidad privada en Puebla.  

En el invierno de 2018, Xóchitl salió de vacaciones y de inmediato regresó a su pueblo a ver a su familia. En esos días, recibió la solicitud de amistad en Facebook de Juan. Habían pasado tres años desde el último contacto.

En cuanto la aceptó, Juan le pidió verse. Aceptó. Como en el primer encuentro fue directo:

—Que estás estudiando en Puebla…

—Sí.

—¿No habrá una escuela cómo para mi en Puebla?, ¿Me podrías ayudar?

—Sí te ayudo, no creo que haya problemas —respondió Xóchitl sorprendida por su interés de estudiar en Puebla cuando apenas terminó la primaria. No le tomó importancia.

Casi terminaban las vacaciones y Juan volvió a contactar: “Llévame contigo, me gustaría mucho estudiar”. Xóchitl se negó. Le explicó que sus padres y su hermano sólo le daban dinero para lo necesario, sin la posibilidad de cubrir un gasto extra.

Juan insistió: dijo que tenía algunos ahorros y que llegando a Puebla buscaría trabajo.

“Déjame checar”, respondió Xóchitl tratando de esquivarlo.

Era la mañana del 10 de enero de 2019, Xóchitl llegó a los taxis que van a Puebla. Ahí estaba Juan. Por su cuenta investigó el día y la hora en que saldría. Se fueron juntos. Cada quién pagó sus pasajes. Lo hospedó, con el compromiso de que saldría lo antes posible.

Pasaron días y Juan sin emplearse. Un día la casera detuvo a Xóchitl en la entrada del cuarto. Le dio un ultimátum: o se iba Juan o pagaba renta. Xóchitl se comprometió a que en unos días Juan dejaría el lugar. Eso no ocurrió.

La casera se comunicó con la mamá de Xóchitl, le informó de la presencia de Juan.

Un día, tocaron la puerta del cuarto, Xóchitl abrió; era su mamá.

—¿Quién es él? —preguntó directo.

—Soy su novio —dijo Juan, anticipándose a Xóchitl.

Ese día, la señora se retiró enojada, sintiéndose engañada por Xóchitl.

“Lo único que me dijo es que a partir de ese momento yo ya no era su responsabilidad, que él tenía que ver por mi”, recuerda Xóchitl.

Juan se siguió quedando en el cuarto, la mamá de Xóchitl cumplió su palabra: dejó de enviarle dinero y le dejó de hablar. Sin dinero y sin el respaldo de su familia, Xóchitl decidió regresar a la Montaña de Guerrero junto con Juan.

En cuanto llegaron a la Montaña, Juan buscó a su papá para que los ayudara con hospedaje. El padre les pagó la renta de un cuarto y se lo llevó a trabajar como repartidor de cilindros con gas.

Comenzó el control. Primero prohibió a Xóchitl que visitara a su cuñada, después le quitó el celular.

“Me dijo que no lo necesitaba si ya estaba con él. Yo en ese momento acepté: pues sí, para qué necesito un celular si no salgo”, recuerda.

En esos días, su mamá intentó contactar a Xóchitl, pero el celular lo tenía Juan. Él le contestó.

“Casi no salía, me despertaba, lavaba la ropa, hacía aseo. No teníamos tele ni nada. Le dije que comprara una, la compró, pero después esa era la excusa: “para que quieres salir si ahí tienes la tele”, cuenta.

Un día, una tía de Juan le contó que Xóchitl salía de la casa cuando no estaba para verse con alguien. Esa vez la golpeó, le dejó la cara llena de moretones. Los dos días siguientes no fue a trabajar para impedir que Xóchitl se escapara.

Xóchitl se quedó, no tenía dinero ni tampoco comunicación con su familia. Pidió ayuda al padre de Juan.

“Platiquen bien entre ustedes”, fue la única respuesta que recibió.

Juan la golpeó otras tres veces, hasta que Xóchitl logró ver a su cuñada para pedirle que le dijera a su mamá que fuera por ella.

Su mamá la rescató y después de meses, Xóchitl volvió con su familia.

Xóchitl apenas pasó una semana en la casa de sus papás cuando Juan llegó para convencerla de que volvieran.

Juan habló con sus papás, negó haberle pegado, además les dijo que era ella la que comenzaba las discusiones.

El papá de Xóchitl les pidió que hablaran, que arreglaran sus problemas y les ofreció un cuarto en su casa para que vivieran. Juan aceptó de inmediato. Se mudó a vivir con ellos. Apenas pasaron unos días y comenzaron las peleas.

Un día, Xóchitl preparaba de comer a su papá, cuando llegó Juan. La llamó al cuarto y le reclamó. Xóchitl le explicó que tenían que ayudar con los quehaceres. Juan le rompió el vestido, ella se defendió y en el jaloneo lo golpeó en la nariz. Él le echó su sangre en la cara, en el cuerpo y la retó: “vete, acusame con tu papá”.

Su papá les volvió a pedir que hablaran, que si no se entendían que se dejaran. Fue todo.

La relación continuó, pero Juan convenció a Xóchitl que se fueran a vivir a la casa de su mamá. Ahí los maltratos se hicieron constantes, casi cotidianos. Por cualquier motivo la golpeaba. 

Una vez, regresaban de Tlapa porque Xóchitl había acompañado a su mamá a comprar una computadora para su hermano, Juan la golpeó.

Dejaron primero a la mamá, antes de llegar a la casa donde vivían, Xóchitl se asomó por la ventana del carro hacia la cancha del pueblo.

“¿Qué ves?”, reclamó Juan. Xóchitl trató de evitar la pelea.

“Apenas entramos a la casa y me aventó. Me tiró, me pateó, y comencé a gritar. Entró su hermano y le dijo que se calmara: “No ves que está embarazada y sigues haciendo tus pendejadas”. No le hizo caso, me siguió golpeando. Llegó su mamá, su abuelita, lo querían calmar pero las empujó, a su mamá le pegó y a su abuelita la tiró”.

Después de recuperarse de los golpes, mientras Juan dormía, Xóchitl se escapó. Llegó a la casa de sus papás. Pidieron ayuda a Tlachinollan.

Tlachinollan llamó a Juan y acordaron que no se le acercaría a Xóchitl.

Un tiempo después volvieron pero esta vez decidieron que sería en una casa neutra, regresaron al lugar donde vivieron juntos por primera vez.

Esa nueva etapa duró hasta octubre de 2019, cuando Xóchitl huyó lejos de la Montaña. 

Xóchitl regresó a la Montaña en marzo de 2020, por complicaciones en su embarazo. Los médicos le dijeron que el parto sería complicado porque el bebé mostraba desnutrición, por la mala alimentación que ella había llevado. Decidió estar cerca de su mamá.

El parto no tuvo complicaciones y el bebé nació sano.

Juan se enteró que regresó a la Montaña y la buscó de nuevo, pero esta vez no la convenció. La familia de Juan decidió llevar el caso con el comisario del pueblo, acusaron a Xóchitl de negarle ver al niño.

Era agosto de 2020, el comisario llamó a Xóchitl y a sus padres. Intentó mediar. Le pidió que volviera con Juan, que intentarán rehacer la relación. Ella se negó. En cambio él pidió al comisario que le permitiera ver al niño y que le dejara que se hiciera cargo de algunos gastos. Eso acordaron.

Durante dos meses Juan pasaba a ver al niño y a dejarle dinero y pañales, hasta que quemó a Xóchitl.

LA DENUNCIA

Cuando fueron a denunciar a Juan, en el Ministerio Público (MP) les dijeron que no podían detenerlo, porque quemar con agua caliente a una persona no es un delito.

Lo único que hizo el MP adscrito a la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar de Guerrero, en Tlapa, fue llamar al padre de Juan para pagar los gastos médicos.

“Nosotros le dijimos que no queríamos dinero, lo que queríamos es que lo detuvieran”, dice Xóchitl.

La titular del MP insistió: “nos preguntó que cuánto queríamos: 5 mil o 10 mil, pero al final no supimos cuánto pidió”.

Un día, la titular del MP citó a Xóchitl y Juan, pero éste ya había huido. En su lugar llegó su padre. La funcionaria dijo que serían 25 mil pesos, el hombre aceptó y los entregó.

Xóchitl lo rechazó y le preguntó dónde estaba su hijo.

“Yo pensé que andaba contigo, que se habían ido a Culiacán a trabajar”, le respondió.

La titular del MP volvió a insistir hasta que convenció a Xóchitl. Al salir de las oficinas, policías ministeriales le pidieron 5 mil pesos, porque supuestamente harían rondines de vigilancia cerca de su casa y la MP le pidió otros 3 mil, sin decirles porqué.

El resto del dinero, dice, Xóchitl lo tienen guardado y no piensa gastarlo.

En distintas ocasiones a Xóchitl le han dicho que a Juan lo esconde su papá, también le han dicho que ha amenazado con matarla.

LA RECUPERACIÓN

Xóchitl no pierde la sonrisa. Ríe a la primera provocación, pero una parte de su mirada está apagada en parte por el cansancio que implica no poder dormir bien por las quemaduras. Lleva más de un mes sin poder acostarse bien, sin poder amamantar a su bebé por sí sola.

Las cicatrices de las quemaduras le duelen con cualquier contacto y por momentos una comezón invade su cuerpo. Aunque está contenta porque los médicos le han dicho que se recupera muy bien.