Olivia, mujer quemada con aceite, quiere que su agresor vea su rostro

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Olivia Ibarra Sánchez, mujer a la que un hombre le prendió fuego en el rostro y las extremidades al defender a una adulta mayor que era golpeada, dice que teme por su integridad. Además, debe enfrentar la falta de recursos para comprar los medicamentos que le recetaron para seguir con su tratamiento.

Olivia ocupa una pequeña habitación, en un lugar que desea permanezca desconocido, por su seguridad y la de sus familiares. Está acostada. La cubre una cobija roja. Sus muñecas están vendadas y su oreja derecha fue reconstruida por los médicos.

Ante la visita de EL UNIVERSAL Querétaro, ella no se mueve, sólo platica. Lo que quiere es que se conozca su historia, quiere justicia.

Su rostro es flanqueado por un cabello rojizo, luce algunas canas en la frente. El cuarto permanece en penumbras. Las luces se encienden sólo por unos minutos, para no lastimar los ojos de Olivia, quien narra con voz débil y pausada lo ocurrido el 4 de septiembre:

“Ese día venía de trabajar a las cinco de la tarde. Llegué a mi casa y empezaron a gritar. Ya estaban peleándose. Les dije ‘ya párenle, dejen de pegarle a esa señora, ya está grande de edad, no se puede defender’. No quisieron y aventaron el aceite del sartén, me cayó a mí, a una de mis cuñadas y a una de sus hijas en sus pies.

“En eso el muchacho drogado, traía su bote con el que se drogaba y me lo aventó en la cara. No me dí cuenta cómo lo encendió o qué pasó. No me acuerdo de nada. Me echaron mucha agua y salí corriendo. Mi niño gritaba ‘ya quemaste a mi mamá’... hasta ahí me acuerdo”, comenta la mujer.

Luego, dice, recuerda que estaba sentada en la calle, mientras su hijo la quería tapar porque estaba muy quemada. Estaba esperando una ambulancia, pero tardaba en llegar. El dolor que sentía era mucho. La ayuda médica tardó en hacerse presente y cuando lo hizo atendió primero a la otra mujer quemada. La otra mujer, señala Olivia, es la hermana del agresor, pero en su caso fue dada de alta rápidamente, pues sus quemaduras no eran tan severas.

Dice que cuando llegó al hospital le pusieron una inyección y perdió el conocimiento. Despertó al otro día en una habitación oscura. Un doctor le preguntó si ya se tranquilizaría.

Olivia asegura que no es la primera ocasión que tiene conflictos con el agresor, pues cada ocho días hay riñas entre los miembros de esa familia. En su casa hay sólo mujeres, su esposo murió hace dos años.

Su hijo menor, de 10 años de edad, está con una de sus tías. Sus otros hijos ya están casados y pronto la visitarán. Su hija no ha podido ir a verla porque está embarazada.

Tras ser dada de alta, Olivia dice que debe seguir un tratamiento con diferentes pomadas que debe aplicarse en la piel. Sin embargo, el problema es comprarlas, pues son costosas y ni ella ni su familia pueden adquirirlas. Hasta el momento, el único apoyo que ha tenido es de su familia. Ninguna organización se ha acercado para brindarle acompañamiento o apoyarla con sus medicamentos y gastos.

Empleada en una tortillería, Olivia menciona que su jefe está enterado de su situación y de su estado de salud.

“Le tengo que echar ganas para salir adelante. Le he dicho a mi hijo que le voy a echar ganas. Mis otros hijos ya están casados, pero tengo todavía uno que tengo que sacar adelante y quiero un buen camino para él, no como los tíos”, precisa.

Los médicos no le han dicho en cuánto tiempo se recuperará, pero ella quiere que sea pronto, quiere regresar con su hijo, volver a trabajar, recuperar su vida, aunque no será igual.

Olivia dice que tiene una sensación en el pecho, un sentimiento, pero no sabe porqué. Lo relaciona con que su hermano está enfermo y no ha podido visitarlo. Dice que el día que fue atacada pensaba visitarlo, pero no pudo ir y no le han dicho cómo se encuentra, pero tiene “una sensación muy fea”.

Precisa que quiere que se conozca su caso, que se vea su rostro con las heridas, con las lesiones con las cuales tendrá que vivir el resto de su vida. Quiere también que el agresor y su familia vean las consecuencias del ataque, para que no se lo haga a nadie más, para que ninguna otra mujer o persona vuelva a padecer este suplicio.

Gasas, jabón quirúrgico, vendas, pomadas para las quemaduras, así como otros medicamentos para el dolor, son necesarios para Olivia en este momento.

Isaura Ibarra Sánchez, hermana de Olivia pide justicia. La agresión a su consanguínea cambió a la familia.

“Yo, como familiar, pido justicia. Nos llevamos esta sorpresa. Nadie en la familia había pasado antes por esto, y ahorita que lo estoy viviendo sí es difícil para nosotros. Pido justicia y pido ayuda para las medicinas de mi hermana para que pueda salir adelante”, afirma.

Isaura recuerda que Olivia, hasta antes de la agresión era una mujer luchona, alegre. “Luego a veces tenía pleitos con sus cuñadas. Pero siempre ha sido bien trabajadora. A ella no se le dificulta nada sacar a sus hijos adelante. Es lo que pido, que sea la misma de antes, pues ahora está muy delicada de salud. Ahorita me la dieron de alta en el hospital, pero me dijeron que está delicada de salud. Las quemaduras son muy profundas”.

También pide a las autoridades una orden de restricción para el atacante, pues tienen miedo de una nueva agresión.

Olivia e Isaura se quedan en la pequeña habitación. Piden que se apague la luz al salir. Las dos hermanas y una joven, también familiar, se quedan en la oscuridad. Olivia ha tenido que reingresar al hospital, pero ahora es para tratar las heridas de las quemaduras, para evitar que haya alguna infección.

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Giran dos órdenes de aprehensión más por feminicidio de Margarita Ceceña

Los mandamientos judiciales se obtuvieron de un juez de control en contra de Karen y Ramiro

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Milenio,  Mexico, Morelos, Cuernavaca, 

La Fiscalía General del Estado de Morelos informó este viernes que obtuvo dos órdenes de aprehensión, adicionales a las que se habían girado, por el feminicidio de Margarita Ceceña Martínez. 

Las órdenes se obtuvieron de un juez de control en contra de Karen Carreño Martínez y Ramiro Vega Cruz. 

Los mandamientos se lanzaron aunados a las órdenes en contra de María de la Cruz Martínez Cervantes, Nataly Carreño Martínez, Leobardo Celón Cortés y Primitivo Rangel Atempa.

Asimismo, se remitió el desglose correspondiente al Ministerio Público Especializado en Adolescentes para continuar la investigación en contra de una menor de edad participante. 

Antecedentes 

El pasado primero de julio, en el poblado de El Hospital del municipio de Cuautla, en el estado de Morelos, Margarita Ceceña fue rociada con gasolina por su concuño, quien fue identificado como Primitivo 'N' y después le prendió fuego. 

​De acuerdo con versiones de familiares, el conflicto fue originado por un problema familiar por la disputa de un terreno, lo que generó una discusión y agresiones a la víctima, donde participaron otras personas. ​

De acuerdo con versiones de familiares, el conflicto fue originado por un problema familiar por la disputa de un terreno, lo que generó una discusión y agresiones a la víctima, donde participaron otras personas. 

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Queman a niña de 11 años, le rociaron alcohol y recibió descargas eléctricas

Personal del albergue la roció con alcohol para tratar de controlarla durante una crisis

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El Universal,  Mexico, Jalisco, 

Una niña de 11 años con problemas de epilepsia y salud mental resultó con quemaduras graves tras ser rociada con alcohol y recibir descargas eléctricas en un albergue de Tonalá; tras enterarse de los hechos la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) dio aviso al Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que intervenga en el caso.

La directora de Quejas de la CEDHJ, Érika Córdova, explicó que según lo narrado por la madre de la menor, personal del albergue privado ubicado en la colonia Santa Paula, roció con alcohol a la niña para tratar de controlarla durante una crisis y después le aplicaron una descarga eléctrica con una máquina.

“Esas chispas fueron las que provocaron el daño de quemaduras, estamos hablando de tortura, indudablemente”, refirió.

La menor es atendida en el Centro Médico de Occidente y presenta quemaduras en el pecho, el abdomen y los brazos.

Córdova señaló que no se sabe hasta ahora si el albergue cuenta con los permisos necesarios para operar, pero el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura tiene facultades para ingresar de manera inmediata al sitio por tratarse de una Asociación Civil.

Indicó que además de dictar medidas cautelares, también se informó del caso a la Procuraduría de la Niñez para que acuda a este centro y vea lo que ahí está ocurriendo con el resto de los niños.

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'No podíamos apagarla': Vecina narra cómo auxilió a Luz Raquel durante ataque

Una vecina logró auxiliar a Luz Raquel Padilla, tras ser atacada con alcohol y quemada en un parque

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El Universal,  Mexico, Jalisco, 

Una vecina narró cómo auxilió a Luz Raquel Padilla luego de que un grupo de personas le rociaran alcohol y le prendieran fuego en un parque cerca de su domicilio en la colonia Arcos de Zapopan.

“Empecé a escuchar unos gritos ‘auxilio ayúdenme, auxilio’, no pensé en ese momento si primero me ponía las chanclas o algo, no, salí descalza como andaba y cuando me asomo vi a cuatro personas, fueron tres hombres y una mujer”. 

“La muchacha le decía tírate al suelo y date vueltas, no podíamos apagarla con nada. (Después) se apagó, el fuego ya no estaba, pero Luz quedó muy mal, su piel se caía”, contó la vecina a Foro TV quien pidió el anonimato por temor a represalias.

"¿Hasta cuándo voy a tener que vivir con miedo?".

Eso se preguntó Luz Raquel Padilla Gutiérrez el pasado 17 de mayo, cuando publicó en Twitter las fotografías de las pintadas amenazantes que le dejaron en la escalera de su departamento en Zapopan, en el estado de Jalisco, en México.

"Te voy a quemar viva", "Te vas a morir, machorra", decían las pintadas. 

Algo más de dos meses después, Padilla murió este martes por las quemaduras recibidas el pasado sábado 16 de julio, cuando un grupo de personas la rociaron con alcohol y le prendieron fuego en un parque cerca de su domicilio en la colonia Arcos de Zapopan.

Padilla, de 35 años, había presentado una denuncia previa ante la comisaría contra un vecino por problemas de convivencia y supuestas agresiones físicas y verbales, por lo que se había iniciado una carpeta de investigación.

El mismo día que publicó las fotografías de las amenazas, también aseguró haber sido atacada por su agresor con cloro industrial.

La Fiscalía del estado de Jalisco informó este jueves de la detención de uno de sus vecinos, Sergio Ismael "N", como sospechoso de los delitos de "lesiones, amenazas y delitos cometidos en contra de la dignidad de las personas" tras la denuncia presentada por Padilla. 

El subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, declaró que el arrestado había comparecido el miércoles antes las autoridades en calidad de testigo con relación a la carpeta abierta por este asesinato.

Sin embargo, aclaró que su detención está vinculada a esa causa penal previa e "independiente" de la carpeta de feminicidio, aunque "eventualmente también podría estar indicado por este delito", dijo. 

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Rocían alcohol y queman a niño dentro de telesecundaria

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Un menor de edad fue rociado con alcohol y quemado por parte de sus compañeros, de la telesecundaria Josefa Vergara, en la comunidad El Salitre, en la capital de Querétaro.

En respuesta a la agresión, padres de familia se manifestaron en las instalaciones de la escuela para exigir acciones tras la agresión contra el menor Juan Pablo.

De acuerdo con testigos, Juan Pablo fue rociado con alcohol y quemado, razón por la cual se encuentra en el Hospital del Niño y la Mujer; su condición es delicada.

Ya se investiga la agresión

Al respecto, la Fiscalía de Querétaro detalla que, desde el pasado 7 de junio, se recibió la denuncia e inició una carpeta de investigación por los hechos ocurridos" en una escuela de educación básica, en la colonia El Salitre".

"La Unidad Especializada en Justicia para Adolescentes realiza las investigaciones. Los servicios periciales han valorado las lesiones provocadas en el adolescente y con base en ello, se dará continuidad al proceso penal hasta el total esclarecimiento de los hechos", se lee en un comunicado.

Hasta la maestra le hacía bullying

Tras los hechos en contra del menor, Juan Zamorano, padre de Juan Pablo, de 14 años, revela que desde febrero su hijo ya se rehusaba a asistir a la escuela y pedía que lo cambiaran de salón, sin embargo, la directora de la telesecundaria negó el cambio bajo el argumento de que no existían elementos para justificarlo y que no había cupo en otros salones.

Además de que se trata de un tema que ya venía desde hace tiempo y que es consecuencia de la discriminación y bullying que recibía el menor por parte de sus compañeros y maestra, por ser otomí y no hablar bien español, denuncia el padre del niño.

“Desde aquellos tiempos ya le estaban haciendo bullying y nos dimos cuenta que hasta la propia maestra le hacía bullying, nada más porque somos de raza otomí, piensa ella que no somos de su clase, no somos de su raza, piensa que ella es ser humano y nosotros somos de otras personas”, denuncia.

Según don Juan, su hijo es callado y nunca quiso señalar a los compañeros que lo acosaban, pero no descarta que la escuela estaba enterada de quiénes eran sus agresores, sin embargo, las autoridades del plantel no lo quisieron cambiar, lo que derivó en haber sido rociado con alcohol y luego le prendieron fuego hasta causarle quemaduras de segundo y tercer grado. 

“Para mí [la agresión] no fue sólo un accidente, ni mucho menos bullying, ya fue un intento de asesinato.

“Ahorita ya pasó dos quirófanos; si no fuera grave, creo que con uno hubiera sido suficiente, pero todavía va a pasar uno y otro, lo que quiere decir que sí está grave”, agrega.

Detalla que las quemaduras dañaron los glúteos y la parte interna de las piernas, donde está más grave y donde más tiempo se va a llevar la recuperación “porque están graves las heridas”, y “va a necesitar injerto, porque están profundas las heridas”, explica el padre.

El día que Juan Pablo fue quemado, según lo que narra don Juan, la maestra determinó no llamar a las unidades de emergencia y fue ella misma quien lo trasladó a una clínica, donde sólo le colocaron una pomada y lo enviaron a casa, sitio en el que la docente lo dejó y le consiguió una cebolla para que se aplicara en las heridas como tratamiento.

“Cuando sucedió eso [la agresión], la maestra trató de levantar al niño por su propia cuenta, sin que se diera cuenta nadie, ni el papá ni la mamá.

“[Anteriormente] cualquier falla [en los] trabajos [escolares de Juan Pablo], en seguida le marcaba a la mamá, y esa vez, ¿por qué no marcó (…) la maestra al momento que sucedió eso?, nada más le consiguió una cebolla para que [la] cortara [y se la aplicara], para que se enfriara su herida, desde su emergencia, según ella”, relata.

Agrega que, tanto el traslado a la clínica, como de la clínica a su casa, fue un recorrido que hizo la maestra con el menor y que en ningún momento trató de hacer contacto con ellos, incluso, cuando lo regresó a la casa, tampoco se acercó a los padres a explicar lo ocurrido.

Lo anterior es una de las acciones que más molesta a los padres, pues saben el riesgo al que estuvo expuesto su hijo, aunado a que Juan Pablo pasó casi 24 horas con las quemaduras sin ser atendidas, pues fue hasta el día siguiente cuando los propios padres llamaron a emergencias y el menor fue ingresado al Hospital del Niño y la Mujer.

“[Ingresó] hasta el día siguiente porque no recibíamos noticias y cuando llegamos pensábamos que sí era leve la herida pero ya hasta el siguiente día lo consultamos y vimos que sí era grave (…) pero no nos enteramos por la maestra, nos enteramos por su hermana”, explica.

“La maestra lo sacó de la clínica y lo llevó a la casa sin que nos diéramos cuenta, a medio camino nos topamos con la maestra y apenas nos dijo”.

Fue la misma maestra quien los intentó persuadir de no interponer una denuncia y trató de que los padres de Juan Pablo firmarán un acuerdo con los padres de los agresores, para que éstos se hicieran cargo de los gastos, a lo que no estuvo de acuerdo don Juan Zamorano.

“No estuve de acuerdo porque me di cuenta de que los gastos no iban a ser de cinco mil, 10 mil pesitos nada más”, y es que relata que no es la primera vez que sus hijos son víctimas de agresiones, pues ya en otra escuela habían agredido a otro de sus hijos y en aquella ocasión les ofrecieron un trato similar y “me dejaron nada más la pura entrada y ya lo demás lo tuve que pagar yo”, recuerda.

Exigen castigo para los agresores

Asimismo, denunció que una vez que ingresó a su hijo al hospital, los padres se dirigieron a la USEBEQ para interponer una queja contra la escuela, donde la madre exigió que se le brindara atención a su hijo y un castigo para los agresores; sin embargo, la respuesta fue que “ellos no eran nadie para exigir ni para decir lo que tenían qué hacer”.

Relata que el tiempo que Juan Pablo ha estado hospitalizado ha sido difícil para el menor, pues incluso dejó de responder por un tiempo y cuando sus padres le hablaban “ya nada más me miraba, ya no reaccionaba”, por ello entró la asistencia psicológica para atenderlo.

“Cuando alguien le hablaba ya nada más le corrían las lágrimas, ya no respondía.

“Nos sentimos bien decaídos, somos personas que sí trabajamos, pero no contamos con un recurso alto como para decir que si nos sucede un accidente ya tenemos el suficiente recurso para invertir, ahorita estamos demasiado bajos en recursos”, lamenta.