¿Cómo se compara Gustavo Petro con AMLO, Boric y otros de izquierda en AL?

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AFP,  Ciudad de México, Mexico, 

La noticia recorrió el mundo: Gustavo Petro es el primer presidente izquierdista electo en la historia de Colombia. Pero, ¿qué tipo de izquierda representa exactamente?

En la segunda vuelta de las presidenciales del domingo, Petro obtuvo el 50,44% de los votos contra 47,31% de su adversario, el magnate de la construcción Rodolfo Hernández, con más del 99,99% de las mesas escrutadas.

"Lo que viene es un cambio de verdad", anticipó el economista y exguerrillero de 62 años en su primer discurso público luego de ser electo.

Petro es el caso más reciente de un izquierdista de América Latina que llega al poder en una ola de descontento social con la clase política, la desigualdad y el estancamiento económico.

Desde 2020, esa lista incluye también a Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile.

Estos y otros mandatarios de la región felicitaron al nuevo presidente electo colombiano el domingo.

"El triunfo de Gustavo Petro es histórico. Los conservadores de Colombia siempre han sido tenaces y duros", sostuvo el presidente mexicano, el también izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en un hilo de tuits.

Sin embargo, hay grandes diferencias entre estos gobernantes.

Y las comparaciones de Petro con otros líderes de izquierda de la región surgieron desde que fue electo alcalde de Bogotá en 2011.

Ahora que llega a la presidencia del tercer país más poblado de Latinoamérica, cobra aún más importancia la cuestión sobre el lugar de Petro en el espectro político.

¿Como AMLO?

Petro militó en la guerrilla urbana y nacionalista del M-19 en las décadas del '70 y '80, un pasado por el que muchos intentaron asociarlo en la campaña electoral con la izquierda radical.

Sin embargo, el M-19 se desmovilizó en 1990 y Petro se presentó en este, su tercer intento de llegar a la presidencia, como un político moderado luego de haber sido senador.

"La moderación en algunas de sus propuestas lo ha llevado a ser visto por un sector de la ciudadanía más como un candidato de centro izquierda que de izquierda radical", dice Patricia Muñoz Yi, directora de posgrados en ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, a BBC Mundo.

De hecho, Petro ha negado que Colombia tenga que ir al socialismo y que él piense recurrir a expropiaciones o a reformas de la Constitución para ser reelecto como hicieron otros presidentes latinoamericanos de izquierda.

Pero sí ha propuesto cambiar el sistema económico del país, mermar la extracción recursos naturales, una reforma agraria para terminar con los latifundios improductivos y ofrecer empleo en el Estado a quienes no lo encuentren en el sector privado.

"Vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia", dijo Petro en su discurso triunfal el domingo. "No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo", agregó.

Si bien en el pasado mostró simpatía por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, y muchos de sus adversarios también buscaron asociarlo con él, Petro ha marcado distancia con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

"Si usted me pregunta si Chávez fue un dictador yo le digo que no. Si usted me pregunta si Maduro es hoy un dictador yo le digo que sí", dijo Petro a la revista Newsweek en 2018.

El presidente electo de Colombia ha señalado como referentes a izquierdistas como el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el ecuatoriano Rafael Correa.

Sin embargo, otros le ven similitudes con el actual mandatario mexicano, conocido por sus iniciales de AMLO.

Petro "viene de una tradición de izquierda nacionalista y antiimperialista, un poco parecida quizás a la que inspira a López Obrador en México", dice Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario en Bogotá, a BBC Mundo.

Y agrega que Petro tiene "un estilo agresivo, con discursos a veces populistas, que genera mucha resistencia y temores a que tenga un gobierno con rasgos un poco autoritarios, otra vez al estilo de lo que está pasando en México".

López Obrador, de 68 años, fue en 2018 el primer presidente de izquierda electo en México en siete décadas.

Y este mes AMLO causó polémica al apoyar a Petro afirmando que enfrentaba una "guerra sucia" como le pasó a él mismo en México, algo que la Cancillería colombiana calificó de "injerencia" en los asuntos del país.

¿Como Boric?

Por otro lado, también hay semejanzas entre el modo en que Petro llega a la presidencia de Colombia y cómo lo hizo Boric en Chile en diciembre.

Y ambos ganaron sus elecciones luego de los estallidos sociales que revelaron un cansancio con el establishment y el modelo económico de sus países, según analistas.

Petro y Boric prometieron reformas estructurales para asegurar la paz, con el Estado en el centro de sus proyectos sociales, económicos y de cuidado medioambiental.

Con la selección Francia Márquez como vicepresidenta —la primera negra, feminista y ambientalista que llega al cargo—, Petro mostró voluntad de acercarse a temas de género, raza y clima de una izquierda más joven como la que representa Boric, señala Basset.

Y agrega que esto ocurrió pese a tensiones que la campaña de Petro tuvo con sectores feministas, que lo acusaron de rodearse de políticos de la "vieja guardia" con una visión machista.

En temas sociales, el presidente electo de Colombia también ha defendido el acceso de las mujeres al aborto y prometió garantizar los derechos a la diversidad de orientación sexual.

Eso, así como su idea de terminar con el enfoque prohibicionista de las drogas, lo aproxima más a figuras como el expresidente uruguayo José Mujica, otro exguerrillero, que a otros izquierdistas más clásicos de la región.

Pero claro que una cosa es la propuesta electoral y otra la forma en que se gobierna, sobre todo en un país polarizado y con claros contrapesos de poder.

Adam Isaacson, un experto en Colombia de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) cree que todavía es incierto el tipo de gobernante de izquierda que será Petro después que asuma en agosto.

¿Cuál es su duda?

"La personalidad de Petro", explica. "Si va a resistir controles sobre su poder, o si va a ser más como Boric, Mujica o Lula y soltar un poco su agarre sobre el poder".





Venezuela y Colombia retoman relaciones diplomáticas rotas hace 3 años

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Venezuela y Colombia retomaron formalmente relaciones diplomáticas con la llegada a Caracas el domingo del embajador colombiano Armando Benedetti, designado por el nuevo presidente Gustavo Petro, luego de tres años de ruptura diplomática.

"Las relaciones con Venezuela nunca han debido romperse, somos hermanos y una línea imaginaria no nos puede separar, ni muchísimo menos una política pública de Estado como sucedió con el presidente (Iván) Duque, vamos a ir a restablecer las relaciones con Venezuela", indicó en Twitter el exsenador Benedetti.




Encuentran explosivo en zona que visita el presidente de Colombia

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EFE,  Colombia, Bogotá D.C., 

Ituango, Colombia.- La Policía y la avanzada de seguridad de Presidencia encontraron un artefacto explosivo en una zona cercana al municipio colombiano de Ituango, donde el jefe de Estado colombiano, Gustavo Petro, está celebrando un acto.

"La avanzada de seguridad que estaba haciendo la verificación en la zona cercana encontró el explosivo con ayuda de un perro antiexplosivos", explicó el equipo del presidente.

"Los caninos dieron positivo a una situación de explosivos. Para asegurar y dar mayor seguridad a la zona, se activa una contracarga con el fin de si hay otro explosivo, haya el control del mismo y se maneje de forma controlada", dijo a medios el comandante de la Policía de Antioquia, el coronel Daniel Mazo.

La Policía ya hizo dicha detonación controlada del artefacto, situado a apenas un kilómetro de la cabecera municipal de Ituango y en la que no hubo ningún herido, poco después de que Petro llegara al municipio, situado en el departamento de Antioquia.

El presidente asistía a un evento organizado por la Comisión de Paz del Senado, liderada por el senador del partido gubernamental Pacto Histórico, que se ha propuesto visitar los 60 municipios más golpeados por el conflicto colombiano.

Se desconoce quién podría haber puesto el artefacto, aunque en este municipio, que está situado en un corredor estratégico del narcotráfico, hay presencia de varios grupos armados, incluidas disidencias de las FARC y el paramilitar Clan del Golfo, que han provocado en años anteriores episodios de desplazamientos masivos.

Este hecho se produce apenas tres días después de que otra avanzada de Petro fuera atacada por desconocidos con disparos de fusil en una zona rural del municipio de Teorama cuando se dirigía a El Tarra, en el convulso departamento de Catatumbo, en la frontera con Venezuela.

La información oficial detalla que el hecho ocurrió en un sector conocido como San Pablo en donde seis hombres armados tenían instalado un retén ilegal, al que la caravana hizo caso omiso y por el cual los tres vehículos de la avanzada fueron "impactados con armas de fuego".




El reto de Petro de buscar la 'paz total' con un Ejército pensado para la guerra

Lo que más preocupa en los cuarteles es la agenda reformista del nuevo mandatario

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

Las Fuerzas Armadas de Colombia, unas de las más poderosas de América Latina, están dirigidas ahora por uno de sus tantos antiguos enemigos, el exguerrillero y nuevo presidente Gustavo Petro.

Luego de desmovilizarse en 1990 del M19, un grupo guerrillero, Petro hizo una exitosa carrera política gracias,, entre otras, a sus denuncias de corrupción y violaciones de derechos humanos por parte de los militares.

Ahora que fue elegido, incluso con la oposición pública de altos mandos del ejército, Petro nombró ministro de Defensa a Iván Velásquez, un reputado jurista que también hizo carrera denunciando los atropellos de algunos militares durante el conflicto entre el Estado y las guerrillas durante más de cinco décadas.

Petro llega al poder con la bandera de la "paz total". Además de lograr acuerdos con los grupos armados vigentes en busca de su desmovilización, el nuevo presidente espera generar condiciones para resolver las causas de la guerra: la desigualad en la propiedad sobre la tierra, la falta de oportunidades en el campo, el narcotráfico.

"La guerra contra las drogas ha llevado a los Estados a cometer crímenes y ha evaporado el horizonte de la democracia", dijo Petro en su discurso de posesión, en el que planteó un cambio de estrategia para el Ejército para acabar con lo que llamó "la guerra eterna".

La bandera de "paz total" es, por lo menos, ambiciosa. Y no precisamente la misma que prima en los cuarteles, donde la acción armada contra los criminales sigue siendo considerada la opción más efectiva para lograr la paz.

Además, la desmovilización de la guerrilla de las FARC en 2016 no fue el fin de la violencia: los grupos disidentes se han proliferado, se está produciendo más cocaína que nunca y las masacres y asesinatos de líderes sociales se convirtieron en rutina.

Justo antes de la asunción de Petro estaba en vigor un "plan pistola" del Clan del Golfo, una organización neoparamilitar que en dos semanas mató a una decena de policías. El día de la posesión, sin embargo, el grupo declaró un cese de hostilidades.

Petro, en todo caso, recibe un país azotado por la violencia. La paz es el primer punto del decálogo con el que definió sus objetivos para los próximos cuatro años. Por ello, parte del éxito de su gobierno dependerá de la relación con unas Fuerzas Armadas que parte desde una posición natural de desconfianza hacia un presidente que fue insurgente por una década.

A la expectativa

Para este reportaje BBC Mundo habló con varios miembros del sector militar, algunos activos que pidieron no dar a conocer su identidad, y otros ya retirados.

Entre las fuentes consultadas hay, en general, una sensación de escepticismo hacia Petro.

El presidente ha dicho que quiere reducir el gasto en Defensa y eso exacerba la sensación de ruptura en unas filas acostumbradas a la condición de privilegio por cuenta del conflicto.

"Estamos más a la expectativa que preocupados", dijo John Marulanda, excoronel y presidente nacional de Acore, una asociación de retirados.

"Estamos optimistas en el sentido de que queremos paz, pero al tiempo nos preocupan las dinámicas de violencia", aseguró Alfonso Manzur, director de Veteranos por Colombia.

Guillermo León, excomandante de la Fuerza Aérea, afirmó: "Esto no va a ser ni tan bueno como piensan sus simpatizantes ni tan malo como piensan sus críticos".

Durante la campaña, Petro recibió el apoyo de decenas de militares retirados, la mayoría de los cuales fueron partidarios del proceso de paz en 2016.

"Diría que hay un 50% de militares proguerra preocupados que están a la espera de que los manden a batalla y hay otro 50% que están pendientes de firmar una paz", especuló Marulanda.

Más que su condición de exguerrillero, hay dos temas relacionados a Petro que generan preocupación en algunos militares: el ministro Velásquez y la reforma de la policía.

El fiscalizador de los militares ahora es su jefe

Algunos interpretaron el nombramiento de Velázquez como una audacia, otros como un desafío. Los simpatizantes del expresidente Álvaro Uribe, viejo oponente del ahora ministro, lo vieron como una "amenaza".

"Este no va a ser un gobierno para las venganzas, ni para la persecución, ni para los odios", le dijo Velásquez a la revista Cambio. "Naturalmente, no va a ser tampoco un gobierno permisivo".

"Todas las tareas realizadas por ese gobierno estarán orientadas hacia la construcción de la paz y no hacia el fomento de la guerra", añadió.

Como magistrado auxiliar de la Corte Suprema, Velásquez investigó y denunció los vínculos entre políticos, militares y paramilitares, los ejércitos ilegales antisubversivos que mataron más personas que cualquier otro grupo durante la guerra.

Decenas de políticos y militares fueron condenados por la gestión del entonces magistrado.

Velásquez, además, ha sido un crítico vocal de Uribe, el expresidente más cercano a los militares, a quien investigó hace dos décadas por su supuesto vínculo con emblemáticas masacres de los paramilitares en la región de Antioquia.

El analista de seguridad estadounidense y experto en Colombia Adam Isaacson escribió esto en un artículo: "Por primera vez, las recomendaciones de los defensores de los derechos humanos y de los líderes sociales no serán ignoradas (…) La experiencia de Iván Velásquez contra la corrupción es más importante que su falta de experiencia en asuntos de Defensa".

Velásquez, en efecto, poco sabe de cultura militar, armas, operativos. Su tema siempre ha sido —y probablemente siga siendo— los derechos humanos.

"El ministro es el que tiene la posibilidad de calificar servicios", dice Marulanda, en referencia a la facultad de modificar estructuras jerárquicas. "De cómo lo haga, si respeta o no la esencia de las tropas y la tradición castrense, depende el apoyo que las Fuerzas le den a su proyecto de paz o si, al contrario, entran en un proceso de brazos caídos (inoperancia)".

La reforma policial

Además de cambiar el paradigma para luchar contra el crimen organizado, Petro quiere sacar a la Policía del Ministerio de Defensa, un particular esquema de Colombia que responde a su situación de conflicto.

"La salida de la Policía del MinDefensa es una decisión tomada", ha dicho Velásquez.

El año pasado, la fuerte represión de las protestas sociales por parte del Esmad, el escuadrón antidisturbios adscrito a la policía, generó un nuevo debate sobre la necesidad de reformar las Fuerzas Armadas, que tienen una tradición antisubversiva y suelen ver cualquier agitación social —unas protestas, por ejemplo— como un acto subversivo.

Aunque se han hecho reformas, capacitaciones e incluso la doctrina cambió, las Fuerzas Armadas siguen siendo, en general, una institución del siglo pasado. Y eso, según los expertos, se ve también en la policía, que no ha adoptado del todo su rol civilista.

La idea de Petro y Velásquez es pasar la policía a un Ministerio de Paz y Seguridad para despojarla de una naturaleza guerrerista adscrita al conflicto. Los militares consultados sospechan que esto tiene el riesgo de politizarla y quitarle atribuciones.

Y la guerra, para muchos de ellos, continúa. Y, en un país fragmentado donde el poder está diseminado, acabarla no solo depende de la voluntad del presidente.

"La visión voluntarista piensa que las cosas no se han hecho porque nadie las ha intentado, pero lo cierto es que este es un Estado muy fraccionado, con un poder desconcentrado, en el que la capacidad de ejecución del presidente es remota, no importa cuán poderoso sea", dice María Victoria Llorente, experta en seguridad y directora de la Fundación Ideas para la Paz.

La analista tiene dudas sobre el Ministerio planteado para la Policía: "Si bien la paz y la seguridad son dos caras de la misma moneda, es preferible que tengan cada una su propia cabeza".

"Júntelos, pero no los mezcle, porque tienen prioridades distintas y en el balance entre esos dos se busca un punto medio, armónico, que garantice que avance la paz en lugar de que ambos temas se pisen y se desperdicien los recursos".

Entre la amplia gama de polos de poder que tiene este país, los militares juegan un rol central. Colombia es el país que más gasta en Defensa de América Latina y el socio militar más cercano a Estados Unidos en la región. Ninguna empresa del país tiene tantos empleados como el Ministerio: casi medio millón de personas.

Hasta ahora ningún presidente como Petro partió de un lugar tan antagónico por naturaleza a los militares.

"Nuestras Fuerzas Armadas son de mucha tradición, muy conservadoras en su pensamiento y, en general, están pensadas para la guerra", dice el veterano León. "Eso lo va a tener que entender el nuevo gobierno; eso no cambia de un día para otro".



Critican al rey Felipe VI por sentarse cuando pasó la espada de Simón Bolívar

El rey Felipe VI se volvió blanco de la polémica durante la investidura del presidente Gustavo Petro

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El Universal,  Colombia, Bogotá D.C., 

El rey Felipe VI se volvió blanco de la polémica durante la investidura, el pasado domingo, del presidente Gustavo Petro, en Colombia.

Como parte del evento, se realizó un desfile donde militares cargaban la espada de Simón Bolívar, el libertario que lideró la lucha contra el colonialismo español.

El ahora expresidente Iván Duque había dispuesto que la espada quedara resguardada en la Casa de Nariño, sede del palacio presidencial. Sin embargo, Petro exigió sacar la espada para el desfile.

La ceremonia de investidura se suspendió durante media hora mientras se decidía qué hacer. Finalmente, Petro se impuso y los soldados del escuadrón de honor, vistiendo un uniforme como el que usaba el Ejército de Simón Bolívar, recogieron la espada en una urna y la transportaron hasta la tarima donde esperaba el recién juramentado presidente, en la Plaza de Bolívar, en Bogotá.

Cuando los soldados que llevaban la espada pasaron frente a las figuras políticas invitadas a la toma de posesión, todas se levantaron, como muestra de respeto a lo que significó Bolívar. Todas, menos Felipe VI, quien se mantuvo sentado y sin aplaudir.

De inmediato, el Partido Podemos cuestionó la actitud del rey. “Es un asunto de extrema gravedad”, indicó, y advirtió que consultaría con el Ministerio de Exteriores si “este acto irrespetuoso del jefe de Estado está refrendado por el Gobierno”.

De acuerdo con la prensa española, la Casa Real afirmó que no habrá declaraciones sobre el incidente.

“La mentalidad colonialista de los Borbones españoles no se conforma con defender la soberanía de Colombia y los pueblos de ‘Nuestra América’. Recordemos, en su momento, la actitud arrogante del corrupto y prófugo Borbón”, ha tuiteado Néstor Rego, diputado del partido BNG en el Congreso.

Sin embargo, expertos recordaron que los símbolos patrios de Colombia son “La bandera, el Escudo y el Himno Nacional” y que sólo ante estos tres, por protocolo, son ante los cuales el rey Felipe tendría que mostrar su respeto levantándose. “Así lo hizo Don Felipe, conocedor del Protocolo del acto y de cómo hay que proceder”, indicó el diario El Mundo.

Pero las críticas no cesan. La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, exigió que el rey se disculpe por su “falta de respeto”.

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AMLO reitera respaldo a Gustavo Petro: ''tendrá una oposición muy activa''

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El Universal,  Ciudad de México, Mexico, 

El presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró su beneplácito por el inicio del gobierno del presidente Gustavo Petro en Colombia, y confió en que el nuevo mandatario sabrá enfrentar a la oposición en su país y a los grupos conservadores que controlan a los medios de comunicación y que emprenderán campañas de difamación y de mentiras en su contra.

“Estamos muy contentos y ojalá y le vaya bien. Va a tener una oposición muy activa, fuerte, pero él es un hombre con convicciones, con experiencia política, y sabe bien cuál es la fórmula para enfrentar a las minorías conservadoras, al grupo de oligarcas que hay en todos los países, que se dedican a saquear, a robar y que tienen el control de los medios de información y son los que impulsan las campañas de desprestigio, las guerras sucias, porque se apoyan mucho en lo mediático”, expresó en su conferencia de prensa matutina. 

El presidente López Obrador destacó que la fórmula para enfrentar con éxito a los opositores es atender al pueblo y con preferencia a los pobres. “Esto por humanismo y también porque con esa base social se defiende al gobierno transformador, el gobierno del cambio. Si no se tiene esa base social no se resiste a estos grupos conservadores, oligárquicos, corruptos, acostumbrados a saquear, a robar, son tremendos”, puntualizó.

El presidente de la República sostuvo que sí se puede contrarrestar la guerra sucia y las campañas de desprestigio de los grupos conservadores si se deja la vieja política de estar pensando que nada más hay que estar bien con los de arriba.

“Si se atiende a los de abajo se puede enfrentar a las minorías rapaces y a todo el andamiaje de protección de esos intereses que son medios de información, que es la intelectualidad orgánica, que sí controlan ciertos sectores de clases medias que son expertos en la manipulación, en la mentira, en la difamación, pero Petro sabe esto”, señaló.

Señaló que el nuevo presidente de Colombia está invitado a México. “Cuando él pueda venir están las puertas abiertas”, resaltó.

El mandatario mexicano insistió en que lo que vive Colombia es un cambio histórico porque hasta ahora se había impedido que se diera la transformación que requiere ese país.

“Allá hay abiertamente dos partidos conservadores y liberales. El conservadurismo ha tenido mucha fuerza, Vargas Vila decía de que habían dictadores tiranos en Colombia que mojaban el puñal en agua bendita antes de clavarlo por la espalda a los opositores. Y está el episodio de Eleazar Gaitán, en los años 40, gran líder liberal, de los mejores de América, fue asesinado y eso provocó todo un levantamiento en Colombia del pueblo, se destruyeron todos los edificios públicos, hubieron miles de muertos. De ahí viene la frase aquella del amigo del Gabo, que al informarle de lo que había pasado le dice en los años 40 se amoló -no puedo decir la frase, la palabra- se amoló Colombia”, recordó.