Niños expuestos a peligros mientras ganan algunas monedas en las calles
En espera del rojo del semáforo una niña de menos de 10 años, juguetea con sus brazos y sonríe en una de las esquinas del entronque de calle Río Presidio y Lázaro Cárdenas en el poniente de Mexicali.
Su rostro pintado por alguien a manera de una payasita urbana salta a la calle en cuanto los vehículos se detienen, saluda y hace una pasarela sonriendo, moviendo su mano izquierda, porque con la derecha recoge algunas monedas y un billete de 20 pesos.
Su maquillaje es acompañado de una peluca de colores y un tutú que simulan un arcoíris, estos están puestos sobre un suéter negro con lunares blancos y un pantalón deportivo que la protegen del frío de la mañana de este invierno.
Se cuida de los autos y las motocicletas que llegan a destiempo y pasan entre los carros, su lugar de trabajo es un riesgo cada que cambia la luz del semáforo y que ella tiene que entrar a realizar un recorrido en espera de unas monedas.

Apenas sobrepasa los cofres de los vehículos, me fue imposible tomarle una foto entre ellos, solo hasta que llegó al camellón central del boulevard Lázaro Cárdenas.
Cerca de la payasita, hay una mujer que hace malabares con tres pelotas de colores mientras trae un bebé atado al cuerpo, pero después de juntar las monedas, la niña no hace contacto con ella, solo las guarda en su pantalón y nuevamente sonríe, creo que es por el billete de 20 pesos.

Así vivió la payasita el día de Reyes en Mexicali, entre carros, contaminación, y miradas indiferentes al problema de explotación infantil.