Regresó la fiesta brava a Tijuana

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Cadena Noticias,  Mexico, Baja California, Tijuana, 

Se llevó a cabo el festival taurino que nos vino a cortar el ayuno de nuestro espectáculo favorito, para tal fin la Monumental de Playas de Tijuana lució una buena entrada y se dio el ambiente en el tendido. Los toros fueron de la ganadería de Marrón, bien presentados para festival y que cumplieron.

El festejo se anunció con las debidas reservas que las instituciones de salud fijan para estos eventos, por lo tanto se anunció que la plaza solamente tuvo disponible el 30% de su aforo; de igual manera se señaló con antelación que sería de carácter benéfico, esto hacia las instituciones de salud en Tijuana.

DE los toreros sobresalió Alfredo Ríos El Conde, que se tropezó con el toro de la tarde al que entendió desde el principio y le realizó una faena de las suyas, abarcando los tres tercios y corriendo la mano con muy buen gusto, encontró apoyo en el tendido y se llevó dos orejas después de que se había pedido el indulto del astado.

Eulalio López Zotoluco, que vistió de charro, se vio sencillamente en maestro, con una conocimiento de los tiempos y de los terrenos supo pararse en el sitio justo para llevar al animal bien metido en la muleta cuando lo pasaba por ambos lados; con muy buen gusto y afición se vio Zotoluco que nos hizo recordar sus mejores tardes, desgraciadamente el acero no fue su fuerte esta tarde y se retiró con las manos vacías pero cobijado con la ovación de la asistencia.

Abrió plaza el novillero Christian Antar quien derrochó afición, como debe ser entre quienes comienzan. No quedó a deber este muchacho a quien se le puede augurar un futuro promisorio en los toros si continúa pro el mismo camino y los toros lo respetan, esperemos. Que grata sorpresa y que lástima que se haya retirado con las manos vacías pero cayó de pie entre el gusto local y es muy buena apuesta a repetición.

A Federico Pizarro le dieron merecida oreja en premio a la estocada de su enemigo y fue lo más sobresaliente de su labor pues el astado no se prestaba para hacerle muchas fiestas.

Rafael Ortega y Mario Del Olmo no tuvieron mucha tela de donde cortar y solo pudieron verse voluntariosos.

Rafael Gómez/ Cortesía