Naomi Osaka conquista Australia y es nueva número uno del mundo

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Australia, Victoria, Melbourne, 

La japonesa Naomi Osaka, de 21 años, venció a la checa Petra Kvitova en la final del Abierto de Australia, este sábado en Melbourne, por lo que logra su segundo grande consecutivo tras el US Open, resultados que el lunes la llevarán al número 1 mundial del tenis femenino.

En un gran partido Osaka, cuarta favorita, se impuso a Kvitova (6) en tres sets; 7-6 (7/2), 5-7, 6-4 en dos horas y 27 minutos.

La jugadora japonesa de origen haitiano es únicamente la tercera desde hace quince años, sin contar a la leyenda Serena Williams, en ganar dos torneos grandes de manera consecutiva, tras las belgas Kim Clijsters y Justine Hénin.

Osaka tuvo que superar una montaña rusa emocional en esta final. Tras imponerse en un primer set muy ajustado que se definió en el tie break, se dirigía hacia una victoria en dos mangas cuando tuvo tres bolas con servicio de Kvitova (5-3).

Pero la jugadora checa de 28 años ganó nueve de los diez siguientes puntos para empatar el partido ante una Osaka que cometía una doble falta y se sentaba entre lágrimas con la servilleta tapándole la cabeza.

No se hundió y regresó en el tercero para dominarlo ante una Kvitova que no volvió a ofrecer la versión del segundo set.

La zurda checa, doble ganadora de Wimbledon (2011 y 2014), perdió por primera vez una final del Grand Slam.





Rafael Nadal triunfa en Abierto de Australia y llega a 21 títulos de Grand Slam

Rafa Nadal superó a Daniil Medvedev en una final clásica

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Reuters,  Australia, Australian Capital Territory, Sidney, 

Rafa Nadal superó el domingo a Daniil Medvedev en una final clásica del Abierto de Australia, recuperándose de dos sets para conseguir una marca récord de 21 títulos de Grand Slam, apenas meses después de temer que su gloriosa carrera pudiera terminar por una lesión.

Con Novak Djokovic expulsado por la deportación y Roger Federer recuperándose de una cirugía de rodilla, el español ahora tiene un título importante de ventaja sobre sus grandes rivales, después de sobrevivir a los cinco sets 2-6 6-7 (5) 6-4 6-4 7 -5, en un partido de nervios en el Rod Laver Arena.

Montado en la ola del apoyo estridente de la multitud, un Nadal ya consolidado realizó una de sus mejores actuaciones para negarle la victoria de nuevo a Medvedev, menos de tres años después de haberle roto el corazón al ruso en cinco sets en la final del Abierto de Estados Unidos en 2019.

En una situación dramática, Nadal estaba a dos puntos del título cuando perdió el servicio del partido en 5-4. El mallorquín se mantuvo firme para quebrar a Medvedev nuevamente y sirvió el partido en blanco, apresurándose para lanzar una pelota de revés en un impresionante golpe de gracia.

Nadal dejó caer su raqueta, sacudió la cabeza y sonrió, luego pateó una pelota de tenis y levantó los puños con deleite.

Fue un triunfo que desafió el tiempo y la lógica: el jugador de 35 años completó una victoria en cinco sets desde un déficit de dos sets por primera vez en 15 años, desde que superó a Mikhail Youzhny en la cuarta ronda de Wimbledon en 2007.

"Para mí es increíble. Hace mes y medio no sabía si podría volver a jugar al tenis y hoy estoy delante de vosotros con el trofeo. Muchas gracias por el apoyo", dijo un sincero Nadal a los medios. "Es uno de los momentos más emocionantes de mi carrera. Lo voy a recordar el resto de mi vida", añadió.

Después de haber sufrido cuatro derrotas finales en 2012, 2014, 2017 y 2019, Nadal ahora puede saborear una segunda corona en Melbourne Park, 13 años después de vencer a Federer en el decisivo encuentro de 2009.

La melena y los pantalones cortos de esa década han quedado en el olvido, pero la clase y el espíritu de lucha perduran ante las titánicas batallas de Nadal para recuperarse de las lesiones.

Habiéndose perdido Wimbledon debido a la fatiga y el Abierto de Estados Unidos por una condición crónica en el pie izquierdo, Nadal estuvo a punto de renunciar a fines de 2021 y se sintió bendecido solo por presentarse en Melbourne Park este año.

Su habilidad para jugar siete partidos parecía milagrosa para el español, quien se une a Djokovic, Rod Laver y Roy Emerson como los únicos hombres en haber ganado cada título de Grand Slam dos veces.

Ahora más que nunca, el número uno del mundo, Djokovic, puede lamentar su intento fallido de defender su título en Melbourne sin colocarse la vacuna del COVID-19

Su deportación abrió el torneo de par en par, dejando un vacío para que Nadal lo llenara y diera un golpe potencialmente decisivo en la contienda por los Grand Slam.

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Medvedev evoca entrenamientos con Djokovic en Mónaco

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AP,  Australia, Victoria, Melbourne, 

Daniil Medvedev colmó a Novak Djokovic con elogios tras perder ante el serbia en la la final del Abierto de Australia, incluso contando la historia de una sesión de entrenamiento hace seis años en Montecarlo.

En ese momento, Djokovic ya era el número uno mundial y sumaba varios títulos de Grand Slam. Medvedev recientemente había irrumpido dentro de los 300 primeros del ránking.

“Llegó tarde”, bromeó Medvedev el domingo. “Lo único malo que recuerdo es que llegó tarde”.

El punto de la historia de Medvedev fue reconocer lo amable y sencillo que es Djokovic. Más amable de lo que fue en la arena Rod Laver cuando avasalló al ruso de 25 años por 7-5, 6-2, 6-2, para ganar su noveno título en el Melbourne Park y el 18mo grande de su carrera.

Medvedev, quien es ocho años más joven que Djokovic, es ya dos veces finalista de un Grand Slam y el lunes amanecerá como el número 3 del mundo.

Recientemente Medvedev se desacostumbró a las derrotas. Pasaron casi cuatro meses y 20 partidos desde la última vez que salió derrotado. También sumó un par de triunfos ante jugadores del Top 10.

Pero ninguno fue ante Djokovic en la final del Abierto de Australia. Ese es un reto completamente distinto. El serbio de 33 años tiene foja de 9-0 en duelos por el título en Melbourne.

Tras el encuentro, Djokovic aseguró que será sólo cuestión de tiempo para que Medvedev gane un título de Grand Slam.

Eso también podría significar que pasarán menos tiempo en la cancha fuera de los torneos.

“Solíamos pasar más tiempo juntos. Solíamos entrenar más en Mónaco. ¡Ya no me llamarás!”, bromeó Djokovic durante la ceremonia de trofeo. “Pero es bueno saber que piensas cosas buenas de mí”.



Osaka gana a Brady en Australia, suma 4to cetro Grand Slam

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Australia, Victoria, Melbourne, 

Los problemas de Naomi Osaka en los torneos del Grand Slam llegan en la primera semana. Sin embargo, en los de pista dura, en cuanto supera esa fase comienza a prepararse para grabar su nombre en el trofeo.


Osaka levantó el sábado su cuarto título en ocho apariciones en majors en una final del Abierto de Australia que inicialmente parecía ajustada antes de ganar seis games consecutivos que le permitieron alejarse en el marcador y derrotar 6-4, 6-3 a la estadounidense Jennifer Brady.


Con un potente servicio que le valió seis saques directos, la japonesa mejoró a 4-0 su foja en finales de un torneo del Gran Slam. Osaka es la primera mujer en iniciar su carrera de ese modo desde Mónica Seles hace 30 años. Para Osaka, esto forma parte además de un récord de 12-0 en cuartos de finales y fases posteriores de los grandes torneos del circuito.


Osaka, elegida deportista femenina del año 2020 por The Associated Press, tiene también una racha de 21 partidos ganados que comenzó la pasada temporada e incluye su triunfal andadura en el Abierto de Estados Unidos del año pasado. Además, se coronó en Nueva York en 2018 y en Melbourne en 2019.


“Esta noche no debía ocurrir esto”, dijo Brady, de 25 años, que disputaba su primera final de un major. “Espero que haya muchas más”.


Osaka, de 23 años, nació en Japón de madre japonesa y padre haitiano, y emigró a Estados Unidos con su familia a los tres años.


Cuando arrancó la competición en Melbourne Park era la tercera en el ránking de la WTA, y ahora tiene asegurado avanzar al segundo puesto del escalafón.


Solo otras dos tenistas en activo tienen más títulos del Grand Slam que Osaka: Serena Williams, con 23, y su hermana Venus, con siete.


La próxima tarea de Osaka es mejorar en polvo de ladrillo y hierba ya que nunca ha pasado de tercera ronda en Roland Garros ni Wimbledon.


“Ella es una gran inspiración para todos nosotros, y lo que está haciendo para que el deporte se difunda es increíble”, señaló Brady, 22da preclasificada en el torneo. “Espero que las niñas estén en casa viendo y se inspiren con lo que está haciendo”.


Brady tuvo que pasar una estricta cuarentena de 15 días a su llegada a Australia en enero luego de que algunos pasajeros de su vuelo dieron positivo al coronavirus al aterrizar en el país.


Este torneo supuso un importante impulso en la carrera de la estadounidense, que no se había enfrentado a ninguna de las 25 primeras tenistas del ránking de la WTA ni mucho menos había llegado tan lejos en un major.


El estadio estaba a media capacidad para la final, con unos 7.500 espectadores, que regresaron a las gradas hace unos días tras cinco de ausencia por las restricciones impuestas para atajar un brote local de COVID-19.


“Gracias por venir y vernos. Se siente realmente increíble”, dijo Osaka, que el año pasado levantó el trofeo de vencedora del Abierto de Estados Unidos en una cancha vacía. “No jugué mi último Grand Slam con público, así que tener esta energía realmente significa mucho”.


Con la pizarra igualada a 4-4, Brady sacó un globo ganador que celebró agitando los brazos ara pedir más ánimos a los asistentes. Eso le valió un punto de break: si lo convertía, sacaría para ganar el primer set.


Pero Osaka anuló esa posibilidad con una derecha cruzada ganadora, y dos errores de la estadounidense dejaron el tanteo 5-4.


Osaka quebró su saque para llevarse el set, ayudada por una doble falta de Brady y una derecha que no superó la red.


Esto formó parte de la seguidilla de seis games que adelantó a la japonesa 4-0 en el segundo set y la encaminó hacia la victoria final.


En la final masculina del domingo, el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, buscará su noveno cetro en Australia y el 18vo en un Grand Slam. Enfrente tendrá al ruso Daniil Medvedev, (4to preclasificado), que juega su segunda final de un major y lleva 20 partidos sin perder.



Djokovic busca 18vo título en Grand Slam; Medvedev el 1ro

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AP,  Australia, Victoria, Melbourne, 

Novak Djokovic perdió su primera final de un torneo del Grand Slam, en el U.S. Open. Ganó la segunda, en el Abierto de Australia.

Y hay que ver dónde está más de 12 años después: A una victoria de llegar a nueve títulos en el Melbourne Park y a 18 en las grandes citas, con lo que quedaría a dos de sus rivales Roger Federer y Rafael Nadal en la lista histórica del tenis masculino.

Daniil Medvedev perdió también la primera final de un certamen del Grand Slam en su carrera, en el Abierto de Estados Unidos. Buscará la victoria en su segundo intento, que llega el domingo ante Djokovic.

“Sé que, para vencerlo, uno necesita jugar su mejor tenis, estar en su mejor estado físico, jugar quizá durante cuatro o cinco horas y mantener la mejor mentalidad”, comentó el ruso. “Yo diría que ganar un torneo del Grand Slam, especialmente contra alguien como Novak, es una gran motivación. No creo que pueda haber algo más grande”.

Es un duelo generacional. El serbio Djokovic cumple 34 años en mayo, mientras que Medvedev celebró recién su 25to cumpleaños.

De nuevo, un integrante de los Tres Grandes se mide con uno de los jóvenes que buscan acompañar en la elite a esos tenistas que han ejercido un dominio arrollador durante más de 15 años.

Federer, Nadal y Djokovic se han combinado para ganar 14 de los últimos 15 majors (Dominic Thiem fue la excepción el año pasado en el U.S. Open). Han acaparado 57 de los últimos 69 cetros en majors.

“Dale un poco de variedad”, añadiendo un nuevo nombre a la lista de campeones del Grand Slam, sugirió Stefanos Tsitsipas, el griego de 22 años que remontó una desventaja de dos sets para eliminar a Nadal en los cuartos de final pero que sucumbió ante Medvedev por 6-4, 6-2, 7-5 en las semifinales. “No estaría mal”.

El libreto de la final luce interesante. Se enfrenta uno de los mejores en la historia del tenis, en un lugar en el que ha sido prácticamente indoblegable, frente al jugador que mejor desempeño ha mostrado en la actualidad.

Djokovic, primer preclasificado, tiene una foja de 17-0 en semifinales y finales del Abierto de Australia. Su presencia en el Melbourne Park se ha vuelto tan tradicional como el azul de las canchas —algo equiparable a lo que ha conseguido Nadal en la arcilla de Roland Garros.

“Mientras más gano, mejor me siento por volver cada año”, manifestó Djokovic. “Pienso que es algo lógico. Esto mantiene vivo el romance”.

Medvedev, quien se ubica como el quinto favorito, ha montado una racha de 20 triunfos consecutivos desde la campaña anterior. La seguidilla incluye 12 triunfos ante tenistas ubicados entre los primeros 10 del escalafón (una ante Djokovic).

“La confianza, cuando vences a todos, es grandiosa”, dijo Medvedev. “Y es que pienso que la gente comienza a tenerte un poco de miedo”.

Hay otro motivo para ver esta final. Ambos tenistas tienen estilos similares.



Osaka va por su cuarto título de Grand Slam

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AP,  Australia, Victoria, Melbourne, 

Gane Naomi Osaka o no el campeonato del Abierto de Australia — y hay que dejar en claro que se espera que gane — esto es cierto: el tenis tiene una nueva figura dominante.

Seguro, es posible que Osaka podría perder ante Jennifer Brady, la 22da cabeza de serie, en el duelo por el título del sábado en el Melbourne Park.

Después de todo, Brady también ha irrumpido por su juego potente en canchas duras, gracias a su fuerte servicio y revés. Llevó a Osaka al tercer set antes de perder la semifinal del Abierto de Estados Unidos en septiembre y ahora se sobrepuso a una estricta cuarentena de dos semanas en Australia para alcanzar su primera final de Grand Slam.

Pero es Osaka, tercera preclasificada, quien abrumó a Serena Williams en la semifinal.

La japonesa es la que ostenta una racha de 20 triunfos que se remonta a la pasada temporada.

Y es la que busca su segundo título del Abierto de Australia y el cuarto trofeo de Grand Slam — y apenas tiene 23 años.

Al igual que Williams, campeona de 23 grandes, Osaka sale a la pista con una determinación avasalladora en los momentos decisivos de las grandes citas del tenis. Tiene un récord combinado de 11-0 en cuartos, semifinales y finales de Grand Slam.

“Lo que tengo en mente es que nadie recuerda a los subcampeones. Podría ser, pero el nombre del campeón es el que queda grabado”, aseguró Osaka, quien nació en Japón, de madre japonesa y padre haitiano, antes de que la familia se mudara a Nueva York cuando tenía 3 años.

Williams tenía marca de 8-0 en semifinales del Abierto de Australia hasta que Osaka puso fin a su racha con el triunfo 6-3, 6-4 el jueves, llevándose los últimos ocho puntos del partido tras quedar igualadas 4-4 en el segundo set.

Su estilo de juego es similar al de Brady en el nivel más esencial: martillazos con el saque, una derecha fulminante y una firme actitud en la cancha.

Brady tuvo una probada durante un entretenido duelo en Nueva York el año pasado ante Osaka.

“Ella te presiona para que saques bien, por que ella gana los puntos de servicio en 45 segundos, viene a ti con gran poder, entonces te presiona para que seas agresiva e intentes tener el primer golpe. De otra manera vas a ser tu la que va a estar corriendo y no quiero estar corriendo”, dijo Brady, de 25 años. “Te presiona para que juegues bien”.

Brady reconoció que espera enfrentar algo nunca antes de visto de Osaka en esta ocasión.

Es natural, dada la importancia.

La clave será limitar cuánto — o cuánto tiempo — esto afecta su juego.